• Por AlohaCriticón

EL APÓSTOL NÚMERO 13

Michel Benoit

El padre Nil iniciará una investigación tras el asesinato de su mentor, el padre Andrei, en un tren. Su objetivo será probar la existencia de un escrito del ignoto apóstol número 13, el cual podrá remover las creencias religiosas de cristianos, judíos y musulmanes.

Intriga religiosa conceptuada, como muchísimas otras, a lo “Código Da Vinci” de Dan Brown (mezclado con “El nombre de la rosa” de Umberto Eco, de lo más digno y plausible del subgénero), aparecidos en una época en que hasta el más iletrado domina asuntos geopolíticos desde Corea del Norte hasta Zambia, sabe más que nadie de teología y filosofía, y no se le escapa un detalle de la historia de la humanidad.

Pone en duda los dogmas y creencias de fé (que no necesitan explicaciones para los creyentes y tendrían que importar un pimiento a los no creyentes), y fabula con misteriosos elementos que pueden cambiar todo el ideario ideológico no sólo cristiano, sino judío y musulmán. No tiene ambición ni nada.

El escritor, Michel Benoit, parece ser un presunto monje benedictino (con un nombre muy similar a un jesuíta del siglo XVIII al servicio del emperador de China) y experto en el cristianismo, que investiga más que nadie, conoce hasta el último entremés de la última cena, y descubre la existencia de un decimotercer apóstol.

Seguramente porque está ausente de los “oficiosos” evangelios (aunque él llega a identificarlo con San Juan Evangelista) es el que, para Benoit, tiene la verdad absoluta del cristianismo, y era el más íntimo amigo de Jesucristo. A los demás apóstoles no los tragaba ni los podía ver.

La novela, ficción-religiosa más o menos bien escrita narrada con ritmo, posee demasiados personajes y muy pocos de interés, y tiene su eje en los secretismos morbosos, ocultos y típicos de siempre en torno las jerarquías de poder católico y los “investigadores-reveladores”, que a la que aparece un trozo de papel ilegible o un trozo de barro en una cueva en el desierto, excitan su imaginación y configuran una sociedad entera, a la par que sus mitos y leyendas, arrastrándonos a todos a una iluminación extática (con “x”).

A pesar de su escasa credibilidad, el libro tiene alguna reflexión de cierto interés en torno a divinidades y credos (la duda sobre todo siempre es algo positivo), y podrá ser devorado con avidez por los seguidores de estas paranoias en torno a asuntos oscuro-eclesiásticos, todo un lucro para especuladores del misterio y neo-profetas pelmas.

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