• Por AlohaCriticón

the jungle book el libro de la selva kipling cover portadaInmortal narración de Rudyard Kipling que, entre otros relatos, cuenta la historia de un muchachuelo llamado Mowgli, criado en la selva por los lobos.

Encantador catálogo de personajes de significación simbólica que, girando alrededor del personaje central, personifican diferentes atributos y características vitales como la amistad, el poder, la maldad, la sabiduría…

Las diversas situaciones que surgen a lo largo del desarrollo de esta aventura iniciática publicada en 1894 servirán a Mowgli para conocer distintas disposiciones que conforman nuestra existencia y ponderar los valores positivos de la misma.

the jungle book cover bookLeamos un fragmento:

– ¡Un hombre! -exclamó disgustado. Un cachorro humano. ¡Mira!

Frente a él, apoyado en una rama baja, se erguía, enteramente desnudo, un niño moreno que apenas sabía andar; una cosa, la más simpática y pequeña, la más fina y gordinflona que jamás se había presentado de noche ante la caverna de un lobo. Miró a éste cara a cara y sonrió.

-¿Es eso un cachorro de hombre? -dijo mamá Loba-. Nunca vi ninguno. Traélo.

Un lobo, si es preciso, puede llevar un huevo en el hocico sin romperlo, pues está acostumbrado a mover de un lado al otro a sus propios pequeñuelos; de esta manera, aunque se juntaron las quijadas de papá Lobo sobre la espalda del niño, ni un solo diente le arañó la piel, la que apareció intacta al colocarlo aquel entre los lobatos.

– ¡Qué pequeño! ¡Qué desnudo! Y… ¡qué atrevido! -dijo dulcemente mamá Loba. El niño se abría paso entre los cachorros para arrimarse al calor de la piel-. ¡Vaya! Ahora come con los demás. De mariera que éste es un cachorro de hombre, ¿eh? ¡A ver si hubo nunca un lobo que pudiera jactarse de contar con uno que estuviera entre sus hijos!…

– De eso oí hablar algunas veces, pero nunca respecto de nuestra manada o que hubiera ocurrido en mis tiempos -contestó papá Lobo-. Carece totalmente de pelo y bastaría que yo lo tocara con el pie para matarlo. Pero, mira: nos ve y ni siquiera tiene miedo.

De pronto, el resplandor de la luna que penetraba por la boca de la caverna quedó interceptado por la enorme cabeza cuadrada y por una parte del pecho de Shere Khan que se asomaba a la entrada. Tabaqui, detrés de él, le decía con voz aguda:

– ¡Señor, señor, se metió aquí!

– Shere Khan nos honra por extremo con su visita -dijo papá Lobo, pero sus iracundos ojos desmentían sus palabras-. ¿Qué desea Shere Khan?

– Mi presa. Un cachorro humano pasó por aquí. Sus padres huyeron. Dámelo……

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