• Por AlohaCriticón

A Billy Corgan le tiene que gustar mucho el techno-pop ochentero, New Order y Depeche Mode aparecen diáfanamente reflejados, los sonidos góticos de la misma década, siendo su querencia por los Cure evidente con la presencia de Robert Smith aportando voces y tocando alguna guitarra.

Por otra parte la histórica colaboración entre Brian Eno y David Bowie de los años 70 (“Heroes”, “Low” y “Lodger”) es manifiesta también en sus ropajes más electrónicos.

Esta compilación de canciones con texturas electrónicas y letras melancólicas, sombrías, emocionales, con temas cuyas melodías no se elevan demasiado de un principal objetivo, la búsqueda atmosférica, letárgica para unos y soporífera para otros, aparece tras el proyecto Zwan, con Corgan y su voz ultranasal iniciando su carrera como solista con “The Future Embrace” (2005), un álbum abierto con “All things change”, medio tiempo synth-pop iterativo con resonancias de New Order y falsete enfático en su afán de cambiar el mundo. No es de las peores del disco, tiene una atmósfera apacible, una melodía aceptable, una agradecida gradación de optimistmo, e incluso la guitarra en su parte final consigue un buen clímax, lo mejor del tema.

“Mina Loy (M.O.H.)”, que no Myrna Loy, la actriz de Hollywood, cuenta con un escenario envolvente, oscuro, apocalíptico, una línea de guitarra muy expresiva y una correcta estructuración pop con un estribillo muy pegadizo.

“The camera eye”, con significado trabajo del bajo, presenta similitudes con los experimentos electrónicos de Radiohead con resonancias de, otra vez, Joy Division/New Order, mientras que la versión de los Bee Gees, en la cual aparece haciendo armonías Robert Smith, “To love somebody”, carece del empaque emocional otorgado por la voz de Barry Gibb y el revestimiento gótico a la letra romántica no logra del todo su objetivo.

Después de “A100”, dance-pop de sintetizadores con letra baladí, aburrido muro digital y referencias sónicas a………………ejem…………New Order, llega “DIA”, uno de sus mejores temas, cruce entre The Cure/New Order de estimable desarrollo melódico y buen pulso rítmico, con por fin un hombre con manos y pies tocando la batería (Jimmy Chamberlain) y Billy cantando que quiere encarar el futuro junto a ti.

“Now (And then)” es una pieza lenta a lo “Adore” con labor de imaginería bastante acusada y con el protagonismo de la guitarra y unos sintetizadores en unas texturas que ambicionan una atmósfera etérea y espacial.

“I’m ready”, “Oh, Señor, estoy preparado”. Pues si lo estás, yo no estoy preparado para esta intrascendencia tan grande con similitudes del peor dance-pop 80’s. Aunque bueno, sí, lo estoy, tiene ritmillo para mover las caderas. Para un lado, para el otro, para arriba, para abajo…buena gimnasia para mantener el tipito.

“Walking shade” es una mezcolanza entre Depeche Mode, El Nuevo Orden (para variar un poco) y The Cure. No está mal su melodía, la batería tiene prominencia, el estribillo es adictivo y el ritmo es propicio para danzar y seguir ahorrando el dinerillo del gimnasio. Incluso un falsete. Ay, qué maravilla.

“Sorrows (In blue)” es una balada triste pero poco memorable, “Pretty Pretty” tiene una atmósfera oriental, china, agradable pero poco más, y “Strayz” termina empachando por tanta balada consecutiva a pesar de su carácter confesional.

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