• Por Antonio Méndez

black sabbath 1970 album cover disco portadaCrítica

Una tormenta y unas campanas mortuorias son el preludio de este album debut de Black Sabbath, uno de los grupos, junto a Led Zeppelin y, entre otros, Deep Purple, que moldearon y establecieron las bases del hard-rock y el heavy metal.

Lo más importante de este grupo son sus creaciones atmosféricas. Escuchando sus composiciones te encuentras inmerso en un mundo lóbrego y tétrico, relente y opresivo, amenazador y oscuro, malsano y nebuloso, alucinatorio y gótico, con referencias a contextos satánicos, hechiceros, religiosos, fantásticos u oníricos, aclimatando las descripciones con numerosas alusiones naturales.

La música, con base blues-rock encrespado y enrabietado en consonancia con sus constantes líricas, acomoda también los tempos a la efectividad atmosférica subrayada por una constante reiteración de sonidos lacerantes y amplificados.

Producido por Rodger Bain, “Black Sabbath” es una piedra de toque e inicio de una esencial trayectoria que lamentablemente fue engullida por su propia naturaleza con el paso de los años tras sus primeros y magníficos LPs en un estancamiento de sus primigenias propuestas, vulgarizando y amodorrándose en los años 80 en múltiples proyectos similares.

Los abrasivos y amenazadores riffs de Tony Iommi, la siniestra y mortificada vocalidad de Ozzy Osbourne y la contundencia de Geezer Butler y Bill Ward brillan especialmente en tres cortes, dos de ellos conexionados por sus encuentros con Lucifer, el gran clásico “Black Sabbath” crea una imaginería diabólica verdaderamente tenebrosa, y “N.I.B.”, magistral canción (probablemente el mejor corte del LP) de tentaciones avernales, que está influenciado por el “Sunshine Of Your Love” de Cream.

blackdebut1La tercera canción más importante del album es “The Wizzard”, potente tema de herencia tolkieniana con Ozzy a la armónica que horada de manera embravecida en sus raíces blues.

Las dos piezas que cierran este LP debut descienden un tanto el nivel del disco, remachando simplemente su poderío rockero, sus herencias sónicas y cayendo en algunas ocasiones en el onanismo instrumental, especialmente en el último corte. No obstante, un disco imprescindible para todos los amantes del rock.

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