• Por Antonio Méndez

blackfield-v-albumCrítica

El dúo Blackfield, formado por Aviv Geffen y Steven Wilson, logró con sus dos primeros discos trascender con belleza y épica emocional sus tonadas pop rock tristes, melancólicas, en tempos tranquilos y tonos dramáticos, con una muestra magistral de melodías y arreglos orquestales que poseen huellas art rock, dream pop, soft rock…

Sus dos continuaciones se vieron perjudicadas por el desapego al proyecto de Wilson, ocupado en múltiples tareas al margen del dúo que obligaron a Aviv a convertirse en el principal artífice de discos menores con aciertos parciales.

Para esta quinta entrega, Steven volvió a colaborar con mayor prominencia que en los dos trabajos anteriores, aunque es Geffen el autor de la mayoría de los temas (a pesar de que Steven cante en más ocasiones) y el responsable de gran parte de los arreglos y producción. En el apartado técnico contaron en algunas piezas con la presencia de Alan Parsons.

“V” se introduce con una obertura instrumental clásica co-escrita por Geffen/Wilson y producida por Wilson que está interpretada por la London Session Orchestra. Después de poco más de un minuto suena “Family Man”… respira, tu equipo de rescate está lejos, la gente habla a tus espaldas, no es una vergüenza ser un hombre de familia… ¿¿?? Con influencias de Pink Floyd, la canción combina intensidad en las guitarras eléctricas con la pompa orquestal en un sonido cercano al de Wilson para sus Porcupine Tree.

Nuestros grilletes no nos dejan mover sin rastro… ya es muy tarde, ¿para qué rezar?… cínico bastardo… “How Was Your Ride”, balada con prominente piano, ya es más Blackfield, con su suntuosa épica orquestal, melodramática, muy melódica, en un enfoque soft rock de desamparo y tristeza con envoltura dream pop y delicada factura. La cantante Alex Moshe, que participa en varios de los cortes, apoya al dúo en las armonías.

Repiques acústicos en “We’ll Never Apart”… nunca nos separaremos… paseando entre nubes… estoy en un ataque paranoico… el romanticismo taciturno de Aviv, con voz principal del propio Geffen, termina cargando aquí por su redundancia. No hay excusa por la paranoia.

Otra guitarra acústica comienza “Sorrys”, otra pieza cantada por Aviv Geffen. El riff es muy similar al “Dear Prudence” de los Beatles…. naciste entre sombras… y el corte, sobre infancia dañada y solitaria… tu padre siempre estaba lejos… no trasciende a pesar de la melodía (siempre de gusto creciente en Blackfield) y los cuidados arreglos, en especial los vocales.

blackfield-grupo-foto-v“Life Is An Ocean”, con simples metáforas sobre el ciclo vital, es uno de los varios cortes con ambiente marítimo. Los arreglos son envolventes, relajantes, con ecos de Pink Floyd y bases dream pop. Sin embargo resulta tan repetitiva como “We’ll Never Apart”, pero con un mejor trabajo en la creación atmosférica.

Blackfield es en esencia un conjunto de tempos lentos. Una de la excepciones a esta característica la encontramos en “Lately”, rítmico pop rock… últimamente no hay nadie a tu lado, has perdido tu magia, estás sola, te sientes triste, hay más sombras que luces, no hay salida… Alex Moshe lo asume… a cualquier lado que voy, solo veo sombras… historia de mujer perdida cuya vida de éxito se ha desvanecido con el paso del tiempo… La melodía, como siempre en Blackfield, es estupenda, pero en conjunto es una canción sencilla, sin riesgos en los arreglos, muy de radiofórmula.

Una de las cumbres de este disco es “October”, compuesta por Avid y cantada magistralmente por Steven Wilson. Gran balada orquestal que podría ser compuesta por el Tin Pan Alley o el Brill Building Pop, pensemos en un Neil Sedaka de comienzos de los 70, en un Gene Pitney de los 60… Equilibrada en arreglos, de una progresión melódica admirable.

Tengo que encontrar mi lugar… algunas veces necesitas tener a alguien que aleje tus penas… ¿cuándo me daré cuenta que ha llegado el amor verdadero?… Un frágil Aviv canta “The Jackal”, un tema de interesantes variantes melódicas con la clásica envoltura de este dúo de ensueño triste, perdido, y con vínculo entre el pop orquestal y ramalazos guitarreros blues rock.

El segundo instrumental del LP, también con ambiente marino, es “Salt Water”… conjunción de punteos Pink Floyd, evocación surf, tempo Beatles, base orquestal… que antecede a “Undercover Heart”, magnífica canción de Aviv Geffen con una primera impronta de balada para un film de James Bond que se desarrolla en un reproche cruel a las consecuencias de malas decisiones o comportamiento… es demasiado tarde para despertar, todos tus planes terminan en lágrimas, trazaste una línea y la cruzaste, ahora eres infeliz y triste… Plausible sentido de la épica dramática en la escritura pop y soft rock, excelente talento para la melodía, para la intensidad emocional, significada en un gran estribillo que alcanzaría cotas excelsas si lo pilla Scott Walker en los Walker Brothers en 1965 y en un clímax de agitados instrumentos de cuerda.

Muy distinta es “Lonely Soul”, con Geffen en plan altavoz compartiendo voz con Alex Moshe… todo está acabado, todo está roto, todo es un caos… Mínimo texto para un sencillo, pegadizo funk hip hop.

“V” termina con “From 44 to 48”, melódica balada de Steven Wilson con un básico trayecto biográfico desde la ilusión de la niñez a la responsabilidad de la madurez. Tono relajado en un soft rock que suena como un cóctel entre America, Jeff Lynne y Pink Floyd.

Mejor que sus dos anteriores trabajos.

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