• Por Antonio Méndez

Brant Bjork fue el batería de la seminal banda stoner rock Kyuss, grupo con herencias del rock psicodélico y el hard rock ácido de los 60 y 70 que también contaban en sus filas con Josh Homme, John Garcia, Scott Reeder y Nick Oliveri.

Bjork, en diferentes proyectos y en solitario, prosiguió la senda stoner rock de manera plausible grabando diferentes discos en donde los amantes del rock podemos disfrutar de sus poderosos riffs, de sus melodías de corte lisérgico y de su capacidad para crear sugerentes ritmos que van del acid rock al hard rock, el funk rock o el blues rock.

Ocho canciones componen este disco rock titulado “Gods And Goddesses”, un muy buen trabajo en el que colaboran instrumentalmente el batería italiano GIampaolo Fernedi, el bajista Billy Cordell y el guitarrista Brandon Henderson. Las influencias van de Black Sabbath a Budgie pasando por Jimi Hendrix o Thin Lizzy.

“Dirty Bird” abre el disco con un medio tiempo blues rock con trazos jazz y bases boogie rock que mezclan a Johnny Lee Hooker con ZZ Top.

“The Futured Rock (We Got It)” es un fenomenal tema acid rock con un riff guitarrero al estilo Black Sabbath. Enorme, ardiente riff para esta canción con wah wah y potente percusión. Un gran tema continuado por “Radio Mecca”, fantástica, elegante pieza. Resulta muy curiosa al poseer sonidos muy eclécticos, ya que tanto recuerda a la new wave pop soul de los ABC como tiene cimientos funk y de rock psicodélico. El cambio melódico del estribillo es excelente.

Una batería retumbante en claves tribales principia “Little World”, canción con riffs psicoespaciales que en ocasiones evoca a los Screaming Trees y en otras a Hawkwind.

En “Blowin’ Up Shop” suena un fibroso riff blues rock y una voz con efecto distorsión. Mezclan a los Black Sabbath con el funk rock ledzeppeliano sin olvidar la psicodelia con wah wah de Hendrix.

“Good Time Bonnie” tiene uno de los mejores riffs del disco dentro de una influencia general de los Thin Lizzy, y “Porto”, gran tema dedicado a la ciudad Oporto de Portugal (aunque las voces de su inicio parecen brasileñas), recupera los bailables sonidos funk rock con punteos guitarreros surf-blues-rock y bases acid rock. Excepcional sentido del ritmo con un gran trabajo del bajista Billy Cordell.

Si “Porto” es hipnótica, una de las cumbres del álbum, el épico final de “Somewhere Some Woman” nos recuerda que el rock nunca morirá cuando se sabe generar y tocar riffs tan penetrantes como el que suena en este tema con sección rítmica funk.

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