• Por Antonio Méndez

brian eno here come the warm jetsDespués de que Bryan Ferry quisiese acaparar todas las miradas del personal y largase a Brian Eno (quien le hacía una sombra bastante alargada) de Roxy Music, el teclista se reveló como uno de los grandes talentos dentro del glam-rock y el art-pop (de la música sin etiquetas en general) de mediados de los años 70 antes de convertirse en pionero del ambient y productor de gran éxito para U2.

Su debut fue el LP “Here Come the Warm Jets” (1974), estupendo muestrario de excelentes melodías, textos divertidos que van del cripticismo imaginario, sinsentido, al comentario humorístico o la melancolía romántica, con exuberantes texturas sónicas de pop experimental y glam. En el disco contó con la participación de sus excompañeros en Roxy Music (menos Ferry) y de Robert Fripp, el líder de los King Crimson que deja algún que otro trabajo guitarrero de antología a lo largo del álbum.

“Needles in the Camel’s Eye” es un intenso corte glam-velvetiano (co-escrito con Phil Manzanera) con un muro noise de hirientes, distorsionadas guitarras, ecos de su buen amigo Bowie-Ziggy, trazas del futuro noise-pop y disposiciones art-punk-pop estilo Television o Talking Heads. Estos últimos, por cierto, conocerían sus mejores obras con producción del propio Eno.

“The Paw Paw Negro Blowtorch” es pura teatralidad glam-sexual. El desarrollo, con sonidos electrónicos que auguran la próxima new wave, expone también el sentido experimental, pero melódico, de la influyente escritura de este gran autor inglés.

“Baby’s On Fire” contrasta un texto de corte simpático con calentura sexy con una fantástica atmósfera ominosa (con esa percusión tipo mantra) y un espectacular solo de Fripp. Sin duda alguna, uno de los mejores solos guitarreros de todos los tiempos.

“Cindy Tells Me”, también compuesta al alimón con Manzanera, nos lleva al pop de finales de los 50, comienzos de los 60, con incluso resonancias vocales de los Beach Boys. La canción podría cantarla John Travolta en “Grease”, tiene un estribillo de auténtico maestro y una melodía fenomenal.

“Driving Me Backwards” es muy atmosférica, una pieza realmente oscura. Piano machacón que pretende resultar hipnótico y voz evocativa en una brillante narración de enajenación mental.

“On Some Faraway Beach” es una pieza lenta, precursora del dream-pop. Combinación de un sencillo piano, batería y un coro en una larga intro. El tono es triste y la melodía tiene gran belleza, acentuada en su beldad por la melancolía de los textos de Eno, aparecidos en un hermoso último tramo.

Tal hermosura contrasta con la exposición abrasiva de “Blank Frank”, amenazante, noise-rock con ardientes guitarras, trastornados teclados y ritmo a lo Bo Diddley. El tema está escrito entre Brian Eno y Robert Fripp.

La excelente “Dead Finks Don’t Talk”, dedicada a Bryan Ferry, muestra unas estrofas de tempo lento y percusión militar, que parecen mezclar a Lou Reed con Leonard Cohen, antes de variar a un cálido estribillo de espléndida melodía en un desarrollo experimental con pinceladas de Frank Zappa y sorprendentes disposiciones vocales (con partes a lo “I’m The Walrus” de los Beatles) e instrumentales.

”Some of Them Are Old” es una auténtica delicia que podría aparecer en la cara b del “Abbey Road” de los Beatles, y el cierre, “Here Come the Warm Jets”, es un fenomenal instrumental que adelanta con mucha antelación el sonido alternativo de tipos con mayores pretensiones y menor capacidad que este autodenominado “no-músico”. Un disco magistral.

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