• Por AlohaCriticón

Uno de los nombres clave del rock es Buddy Holly, maestro de maestros, y en este recopilatorio se recoge lo esencial de una obra que influyó en todo el espectro del urbi et orbe musical de primera magnitud. Desde los Beatles a los Rolling Stones, pasando por Bruce Springsteen, Grateful Dead, Ben Harper, Rush o el mismísimo Bob Dylan, han versionado alguno de sus temas.

Y no es la importancia de que sus interpretaciones instrumentales y sus composiciones (acreditadas en su época con su nombre real Charles Hardin), con la ayuda valiosa de los Crickets y el productor Norman Petty, sean excelentes, que lo son, sino además por su capacidad para tomar las riendas de su propia carrera, componiendo, en una época poco propicia para ello, especialmente entre los artistas blancos, sus propias canciones, y, dominando su carrera en el estudio con poco más de veinte años, con el uso seminal de las voces y guitarras dobladas, y el control sobre los arreglos y producción.

En cuanto a sus canciones, éstas son una maravilla, piezas inmortales. “That’ll be the day”, uno de sus grandes clásicos, compuesto por Holly, Petty y el batería Jerry Allison, y número 1 en todo el mundo, fue el primer tema tocado por John Lennon cuando quiso aprender a tocar la guitarra, y es que la guitarra Fender Stratocaster que se marca Buddy, influenciado en las seis cuerdas por el bluesman Lonnie Johnson, es lo suficiente meritoria para remedarla, en especial el solo y la memorable intro.

El título fue sacado de una frase dicha por John Wayne en la estupenda película de John Ford “Centauros del desierto”.

Holly y Petty componen la cara b de “That’ll be the day”, “I’m looking for someone to love”, bailable canción rockabilly con una frescura e intensidad fuera de lo común que significa bien la ecléctica ascendencia del rock’n’roll, que tanto se sirve del blues, como del country, del folk, del gospel, del doo wop o de las elegantes melodías pop de los gigantes del Tin Pan Alley.

La balada jangle “Words of Love”, fenomenal y delicado tema, con percusión de estilo cuasi latino, fue versionada por los primeros Beatles, quienes adoraban a este gran hombre y le rendieron homenaje con un cover calcadito, hecho poco usual en las revisitaciones de los Fab Four, al tema original.

Sabor latino también tiene “Heartbeat”, un tema versionado, entre otros, por Humble Pie, los Herman’s Hermits o The Knack.

Si los Beatles tributan a Holly en “Words of love”, los Stones lo hicieron en “Not fade away”, co-escrita con Petty, Buddy parece imitar los ritmos tribales y R&B de Bo Diddley, y Peter & Gordon realizaron un gran cover, bastante parecido, con la balada “True love ways”.

La influencia del Tin Pan Alley, del pop tradicional, se aprecia en la balada “Everyday”, con bonita melodía, campanitas de cariz navideño y Allison haciendo percusión manual, que fue la cara b de otro de sus grandes éxitos, el medio tiempo “Peggy Sue”, acreditada a Holly, Allison y Petty, cuenta con el lucimiento de Jerry en una demoledora y excepcional batería, que posteriormente sería imitada hasta la saciedad.

No me extraña que Allison quisiera lucirse ya que la tal y bonita Peggy Sue del título era la novia del mítico batería.

El Tin Pan Alley también se aprecia en la sentimental “Fool’s Paradise”, en donde Vi Petty, la mujer de Norman, toca el piano.

En la vibrante “Oh Boy”, otro corte movido, más rockabilly, Buddy Holly encrespa su voz para con el acompañamiento de unos prominentes coros doo wop, estilo vocal también apreciado en “Think it over”, corte con solo de piano, mientras que la pegadiza canción “I’m gonna love you too”, en donde nos provoca el acompañamiento en el “ahhhh ahhhh ahhh ahhh” en un corte de raíz country que seguramente gustaría a Ringo Starr, y “Rave On”, versionada por Springsteen, muestra el poderío en el pulso rítmico de los Crickets.

Dos de las grandes canciones de su carrera son “Maybe Baby”, de melodía exquisita, alegre ritmo, tono romántico, estribillo ultrapegadizo y fenomenal acompañamiento vocal, y la rítmica “It’s so easy”, con un Holly fenomenal en la composición, en la voz y en la guitarra. Dos auténticas joyas para la historia legadas por Buddy.

En este recopilatorio también aparece una versión del tema de Bobby Darin “Early in the morning” y un corte escrito por Paul Anka, “It doesn’t anymore”, canción con orientación más pop y mayor incisión en los arreglos orquestales, al igual que la preciosa “Raining in my heart”, compuesta por el matrimonio Boudleaux y Felice Bryant.

A pesar de su indudable beldad, estas últimas canciones tienen mucho menos interés que las composiciones anteriores de Holly.

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