• Por AlohaCriticón

Más de veinte años después de “About Face” (1984), el guitarrista y cantante David Gilmour, miembro clave de la música de Pink Floyd tras la salida forzada de Syd Barrett, vuelve a grabar como solista con este “On an Island”, un álbum de tempos lentos en donde, reteniendo su capacidad para crear interesantes atmósferas y evocar profundos sentimientos, colaboran gente como David Crosby, Graham Nash, Robert Wyatt, Georgie Fame o Phil Manzanera, el ex Roxy Music que ejerce también tareas de producción.

El LP no se acerca a los momentos más álgidos de su anterior y mítica banda pero tampoco resulta despreciable su aptitud para crear puntualmente intensas emociones a través de su voz y su sobresaliente técnica guitarrera, que aquí se aposenta en pasajes románticos, melancólicos, relajantes…

Se abre el disco con “Castellorizon”, introducción con un conglomerado sonoro en donde se puede escuchar con un concepto cuasi ensoñadaor un banjo en combinación con saxo, guitarra y arreglos simulando cuerdas de espíritu épico-cinematográfico, no en vano hay colaboración de Zbigniew Preisner.

El solo final de guitarra conexiona con “On An Island”, melodía embellecida por el apoyo de las armonías vocales de Crosby y Nash. La imaginería natural nos transporta a serenos parajes nocturno-marítimos e islas de arenas blancas.

Tales escenarios acuosos y tacitunos se reiteran en la cálida balada con sutil armónica “The Blue”, pieza con sencilla letra de Polly Samson, la mujer de Gilmour, quien ayuda a configurar la atmósfera plácida sin distraer con textos más intrincados y presuntuoso-insufribles.

El corte más rockero (siempre dentro de tonos templados) del álbum es “Take a Breath”, estupenda canción de aliento con una atmósfera siniestra en la intro-estribillo que contrasta con el mensaje de aliento para los momentos más desolados.

”Red Sky at Midnight” es un instrumental con David interpretando el saxo, preludio de “This Heaven”, una pieza blues-rock con sonidos de Hammond (interpretado por el ilustre Georgie Fame).

Los sonidos instrumentales retornan con “Then I Close My Eyes”, en donde vuelve a mostrarse subyugador en un rico collage instrumental (con cumbus, corneta, cello, guitarra…) que tanto toma del ambient Brian Eno como de su propia trayectoria pinkfloydiana.

“Smile” es una desnuda pieza folk con sonidos de slide guitar y ecos del Paul McCartney acústico del Disco Blanco, la balada “A Pocketful of stones” posee un interesante entramado orquestal inicial y un desarrollo melódico que remacha el tono aquietado del álbum, tono continuado por “Where We Start”, otra pieza lenta con retazos bluesy en la guitarra, con una hermosa melodía, una sensible interpretación vocal y un texto de carácter romántico de nuevo con un escenario bucólico. Tiene belleza, estilo, clase, dulzura…algunos elementos que rezuma este disco calmado, nocturnal, contemplativo…

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