• Por Antonio Méndez

electric-food-album-critica-reviewCrítica

Electric Food fue un grupo alemán compuesto por parte de la banda krautrock Lucifer’s Friend.
Todos menos el vocalista John Lawton, quien sí estaba en otro proyecto de esta misma gente: Asterix.

El que cantaba en Electric Food era George Mavros.

Junto a él estaban el guitarrista Peter Hesslein, el bajista Dieter Horns, el batería Addy Rietenbach y el teclista Peter Hecht.

Los compositores de las canciones originales del grupo eran Mavros y Hesslein.

Como Electric Food grabaron dos LPs, siendo este homónimo el primero, editado en el sello alemán Europa.

Se abre con una versión del “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin.
Calcada a la original.




En la balada “The Reason Why”, co-escrita por Hesslein/Mavros (como Monro) mezclan el folk rock con el blues hard rock en tramos cercanos a Cream o a Traffic, por no decir Uriah Heep cuando entra el órgano de Hecht.

El ritmo se agita con “Hey Down”, una potente canción psicoprogrock con fuzz garajero y ritmo galopante.

A destacar de nuevo los tramos instrumentales con los teclados de Peter Hecht y el guitarreo ácido de Peter Hesslein.

“Tavern”.
Pieza de intensa instrumentación, destacando los riff blues rock, los punteos y el solo de Hecht.

Es un corte que gustará a quienes escuchen a Budgie, Atomic Rooster o a los primeros Deep Purple.


Desgarrada voz blues-soulera de Mavros en “Going To See My Bother”, un tema entre el acid blues de Jimi Hendrix, el boogie y el jazz rock, ahora con Hecht en el piano.

“House Of The Rising Sun” es una buena versión rock del tema folk tradicional que fue llevado al éxito por los Animals.
Aquí suena el wah wah y el órgano a lo Alan Price pero con fondo de lisergia.

Otra versión es la de “Let’s Work Together”.
Es una adaptación de un hiperconocido tema R&B de Wilbert Harrison que adaptó mucha gente, desde Canned Heat a Bryan Ferry pasando por Status Quo o Bob Dylan.

Esta es ni mejor ni peor que otras.




Vuelven las composiciones propias con “Sule Sherry”, balada de sonido denso, intenso, emocional, con uso de falsete a lo Cream y órgano a lo Procol Harum.
Buen clímax.

“Nosferatu”, el vampiro de su paisano F. W. Murnau, es un instrumental fantasmagórico que capta bien una atmósfera de terror con alaridos psicóticos y distorsión.

Boogie- blues rock en “Twelve Months And A Day” y retorno al instrumental con “Icerose”, ahora con un rítmico blues hard rock con órgano a lo Keith Emerson y Hesslein luciéndose en la guitarra.

Termina el disco con “I’ll Try”, más goce para seguidores prog-rock, en formato de tres minutos, de Uriah Heep.

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