• Por AlohaCriticón

Para gente que disfrute con los proyectos magistrales de Curt Boettcher, los Zombies, los Monkees o los Beatles, este pulido recopilatorio de Elli será toda una gloria, una joya de una época mágica para el pop.

En el mismo, como bien se apunta en el título, dulce beat de los sesenta, se recupera los magníficos temas de pop luminoso en claves melancólicas y con rasgos psicodélicos, barrocos, sunshine y folk-rock, que grabó en la Inglaterra de los 60 este artista de origen hindú, escritos y producidos por la pareja compuesta por el bajista Mike Finesilver y el guitarrista y flautista Pete Ker.

Este dúo, junto al teclista Vincent Crane, famoso por liderar Atomic Rooster, y el batería Drachen Theaker (futuro The Crazy World of Arthur Brown y batería que llegó a tocar con los Love de Arthur Lee), eran también los que ponían la parte instrumental a esta compilación de coleccionista, que rememora algunos de los sonidos del período dorado.

El disco recoge las estupendas interpretaciones de Elli, vocalista de andrógina expresión (en especial en el tema “Never mind”), con una delicada y sensible exposición (algo al alcance de pocos) para elevar atractivas piezas lisérgicas, siempre compuestas por Finesilver/Ker de este calado melódico, exquisitas en los arreglos y la producción.

Así se aprecia la orfebrería pop de primer nivel en cortes como el citado “Never mind”, su primer single, grabado en 1967 en EMI y destacado por, además de su melodía y armonías, por el bajo de Mike Finesilver. La canción no desentonaría en el maravilloso “Begin” de Millennium.

Retrotrayéndonos en el tiempo, Elli ya había grabado en 1965 temas como “That’s what they say”, pieza con un solo de piano de Crane a lo Rod Argent, recoge animadas pautas más folk-rock, a lo Searchers o incluso los Zombies, con un valor melódico sobresaliente dentro de una sencillez e instantaneidad perdida con el paso del tiempo en muchas vertientes del rock por bravucones fatuos y pretenciosos masturbadores de instrumentos.

De 1965 también es “Don’t forget”, estupendo y pegadizo corte acústico con un contagioso repique guitarrero, el cual posee un ritmo muy dinámico, que gustará a los que escuchen con agrado a gente como The Cyrkle o los primeros Beatles.

Un año después, en 1966, Elli grabó “Mister Man”, medio tiempo muy melódico con lucimiento para el órgano de Vincent Crane, omnipresente tras el puente, y las armonías vocales de Elli y toda la banda preguntándole al tal Mr. Man qué es lo que está buscando.

También en 1966 ofertó “My lady of love”, balada romántica de piano con cierto semblante jazz y, de nuevo, unas armonías irresistibles en el estribillo, “The time has come” y “The Children”, otras dos baladas de tono melancólico con elegantes melodías y arreglos, que deparan sonoridades entre los Monkees, los Zombies y Curt Boettcher.

Estos temas, a excepción de “Never Mind”, no consiguieron en su día aparecer editados en vinilo, hecho que realza mucho más el valor de este recopilatorio. Como cara b de “Never Mind”, la EMI había elegido “I’ll be looking out for you”, sencilla canción merseybeat de alegre ritmo y candorosa atmósfera.

El álbum se cierra con dos temas tardíos, grabados en 1970, como “She said no”, infeccioso corte sunshine pop con flauta, ritmo bailable y estribillo chicle de fácil recuerdo, y “You’ve only to say”, balada acústica curtboettcheriana un tanto lineal que no se encuentra entre lo mejor de un disco recuperado en 1999 por el sello Dig The Fuzz.

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