• Por Antonio Méndez

album review the twain shall meet animals eric burdonCrítica

Un Eric Burdon fascinado por la contracultura estadounidense, la psicodelia, el movimiento hippie- flower-power, las proclamas antibelicistas con el Vietnam de fondo, las alocuciones sociales y las ansias de experimentación sónica, se alejó de sus primeros sonidos R&B para crear un brillante LP de acid rock con ecos de los Byrds, Jefferson Airplane, los Doors o Moby Grape.

Cambió su residencia, abandonando el brumoso Londres por el soleado clima californiano de San Francisco y, acompañado por unos nuevos Animals, que incluían al guitarrista Vic Briggs, al violinista y guitarra John Weider, al bajista Danny McCulloch y al batería Barry Jenkins, grabó en el “verano del amor” el LP “Winds of Change” (1967), título significativo de su motivación en este viraje musical.

“Twain Shall Meet” fue su segundo disco grande en esta nueva etapa.
Es un estupendo álbum centrado en sus preocupaciones coyunturales, tanto sonoras como temáticas, y en la esencia lisérgica con alguna rendición al blues (“Closer To The Truth”) de unas vibrantes propuestas de atmósfera comunal.

Uno de los mejores cortes del disco es “Monterey”.
Es un tema significado por un intenso bajo de McCulloch y la comunión de sonidos occidentales y orientales en el que Burdon rememora el festival homónimo con citas a los Byrds (declamando “I think that maybe I’m dreaming” de la gran canción “Renaissance Fair”), Jefferson Airplane, The Who, Jimi Hendrix, Ravi Shankar o Grateful Dead.




Otros momentos destacados del álbum son…

“Just The Thought”, pieza de sugestiva imaginería lírica y cuidadoso tratamiento instrumental y vocal que posee influencias de la visionaria experimentación pop de Brian Wilson.
“No Self Pity”, letárgica canción que deriva en una especie de cántico mantra.
“Sky Pilot”, la pieza de mayor éxito del disco sobre antibelicismo que es una canción acid rock con pegadizo estribillo.
“Oranges And Red Beams” (titulado “Beans” en el disco por error), pop psicodélico con un hipnótico Burdon en la voz y trompetas a lo “Penny Lane”.

El instrumental “We Love You Lil'” comienza remedando el clásico del cabaret “Lili Marlene” de Lale Andersen (también cantado por Marlene Dietrich), para posteriormente desarrollar un recorrido psicodélico con ardientes guitarras en un trasfondo de tinte apocalíptico enlazado con lacrimosas gaitas escocesas, prólogo del cierre del disco, un atmosférico corte con sitar y de nuevo evocación mantra que pone punto y final a un gran LP producido por Tom Wilson.
Pieza ejemplar para los amantes del acid rock y el pop psicodélico californiano.

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