• Por Antonio Méndez

flaming-lips-american-head-albumsCrítica

Wayne Coyne en introspección con “American Head”, un disco de los Flaming Lips repleto de tempos lentos en donde aborda, con reflejos autobiográficos, temas de pérdida, muerte, drogas, amor, familia…

Se abre con “Will You Return/When You Come Down”, un corte atmosférico con bases psicodélicas ambient-space rock, texto mínimo y el piano, como en casi todas las piezas del álbum, dominando instrumentalmente.
El sonido está entre Pink Floyd y Curt Boettcher.
¿Regresarás? Todos se han ido. Todos han muerto.
Micah Nelson colabora en la voz.




flaming-lips-american-head-foto-criticas-album“Watching The Lighbugs Glow” es un tema instrumental de expresión ácida, toque industrial sobre fondo de marcha, con Kacey Musgroves tarareando en voz softcore.

Escenarios dulces de insectos brillantes, flores naranjas, en “Flowers of Neptune 6”, canción psicodélica tranquila, elegante, con una cálida guitarra acústica y arreglos de sintetizadores simulando orquestación.
Sunshine pop muy Boettcher.

Sería divertido ver dinosaurios jugando en la montaña. Eso afirma Coyne en “Dinosaurs On The Mountain”, otra balada de concepto dream pop, escapista, con uso juguetón del sintetizador antes de rasguear la acústica e introducir efectos lisérgicos.




Demasiado monótono en el tempo, el álbum prosigue con “At The Movies On Quaaludes”, reiteración melódica y tono lastimero, nostálgico.
Aburre.

“Mother I’ve Taken LSD”… pensé que iba a liberarme pero he cambiado, veo la tristeza en el mundo…
Es una buena canción de expresión frágil, quebradiza, emocional, aunque con arreglos demasiado suntuosos.

Sintetizador ping pong en la intro de “Brother Eye”, con Wayne ponderando a la familia, al hermano…
Hermano, no quiero que mueras nunca, quiero que vivas para siempre…
Psicodelia lenta, de trascendencia emocional, efecto micrófono.
Una de las mejores canciones del LP.




flaming-lips-american-head-review-fotosMemoria de trapicheo con “You n Me Sellin’ Weed”, balada que redunda demasiado en modos y tonos.
Una pena, porque transmite sensibilidad, al igual que “Mother, Please Don’t Be Sad”, balada soft rock con piano sobre la preocupación materna del adolescente con lujosa orquestación… cello, cuerno…

“When We Die When We’re High” es el corte más movido del álbum y el otro instrumental del disco con toques lounge, tecno, ritmo sincopado… ladridos…

“Assassins Of Youth” posee un intro en plan cántico religioso con un progreso con rasgueos acústicos, sintetizador y arreglos orquestales adornando la psicodelia.
Trata el paso del tiempo, la crisis de edad… era joven ayer, ahora no lo soy, no sé qué hacer…




Dios me perdonará.
Wayne lo tiene seguro en “God And The Policeman”.
Me vigilan pero no soy mal chico.
Libre albedrío con Coyne alternando voz con Kacey Musgraves en un pop pomposo de corta duración.

El final, con un texto poco original, es “My Religion Is You”, sencilla pero efectiva pieza melódica con devoción a la pareja en su pegadizo estribillo… No necesito ninguna religión, mi religión eres tú…
Lo dicho.

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