• Por Antonio Méndez

Crítica

El guitarrista de Blur, moldeador de sonidos derivados tanto de las luminarias pop británicas de los años 60 y 70 como de los sonidos “alternativos” estadounidenses de los 80, muestra en este trabajo que su habilidad como compositor e instrumentista en solitario resulta tan o más interesante como su asociación previa con Damon Albarn y compañía, quienes dejaron discos tan considerables como “Parklife”, “Modern Life Is Rubbish” o “Blur”.

Este álbum de Coxon, “Love Travels At Illegal Speeds” (2006), se abre con tres enérgicas piezas rock y punk-pop, “Standing On My Own Again”, “I Can’ Look At Your Skin” y “Don’t Let Your Man Know”, con urgentes guitarras, exultantes riffs, una hiperdinámica sección ritmica, melodías sólidas con estribillos pegadizos y una intensa vocalidad que se ubica tanto en textos intimistas como en retratos de angustia y/o ansia sexual.

La huella de las músicas británicas de finales de los 70 es clara en estos tres brillantes y enérgicos temas, en especial los Buzzcocks, los Clash y los Jam del “In the City” o “This is the Modern World”.

El tempo se calma en “Just a State of Mind”, pieza acústica con dejes del David Bowie de “Space Oddity” o “Hunky Dory”, estupenda melodía, muy relajante, dulces arreglos vocales e instrumentales.

En “You & I” incluso se atreve con una expresión vocal dylaniana en una fenomenal canción sobre futuros encuentros amorosos con un estribillo adictivo (también suena un “la, la, la, la, la” muy propicio para el acompañamiento trivial) y un óptimo trabajo en la estructura llena de variantes y en la guitarra, con solo incluido.

“Gimme Some Love” es una fiera y acelerada pieza punk-pop que podrían interpretar tanto los Buzzcocks como los Ramones.

Un riff hard-rock a lo Led Zeppelin abre “I Don’t Wanna Go Out”, excitante, frenética canción garajera teñida de angustia lírica con explosiva y sensacional labor en la sinergia guitarrera, lo que ayuda a enfatizar las sensaciones del texto.

El álbum vuelve a templarse con los sonidos acústicos (con solo eléctrico a lo Shadows) de “Don’t Believe Anything I Say”, pieza de exquisita melodía con sutiles apariciones de un órgano Farfisa.

“Tell It Like It Is” es una muy disfrutable canción power-pop con un estribillo magnífico, mientras que “Flights in the Sea (Lovely Rain”) retoma pautas acústicas con cierto gustillo country-folk, un piano tintineante y bucólicos arreglos de viento.

“What’s He Got?”, con algún apunte de R&B (armónica incluida) y herencias tan kinksianas como nuevaoleras; “You Always Let Me Down”, con guitarras a lo Pete Townshend, espíritu stoniano y teclados 60’s, y “See a Better Day”, satisfactorio tema de desarrollo épico con voz lennoniana, guitarras Crazy Horse y un crescendo magnífico. Gran canción para poner punto y final a un disco de notorias dimensiones.

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