• Por Antonio Méndez

king-gizzard-flying-microtonal-bananaCrítica

La creatividad del grupo psicodélico-garajero australiano King Gizzard and The Lizard Wizard va unida a su fecundidad. En el año 2017 tienen previsto la edición de tres discos grandes, el primero es este “Flying Microtonal Banana”. Lo de microtonal es porque… vamos a grabar en intervalos de microtonos… Vale, bien.

Stu Mackenzie, líder de este proyecto, es el autor de la mayoría de las canciones. La inicial y más extensa, casi 8 minutos, es “Rattlesnake”, un tema repetitivo que pretende hipnotizar con su frenético ritmo y paranoia cual serpiente de cascabel del título… mucho krautrock de los 60 y 70 han mamado estos australianos… aislamiento, agitación, sudores fríos, me persigue la serpiente… Qué miedo.

“Melting” cambia totalmente el estilo. Es un medio tiempo psicopop con base de bossanova y toques lounge que nos advierten del cambio climático. Qué buenas personas son… Tan “establishment”… Todo se derrite, el mundo se devasta. No tiene malos arreglos.

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Más interesante es “Open Water”, estupendo tema con la percusión a tope, sonido de marea oceánica, cántico vocal en armonías… el agua le devora, no puede gritar… vibrante ritmo en un buen corte ácido con trazos orientales.

Otra canción de mérito es la melódica “Sleep Drifter” con temas usuales en la psicodelia: el onirismo, el surrealismo… vagabundear en sueños es mi estado mental favorito, estar junto a ti, sentir que me tocas… Disfrutable canción de pop lisérgico, dinámica, atmosférica, con sonido de armónica.

Intro lenta de “Billabong Valley”, muy india, muy oriental, pero también muy de película del Oeste… se acelera el ritmo, con posterior variante de tempo, instrumentación exótica, prominente acompañamiento de piano… Excelente pieza psicoprogresiva, co-escrita por MacKenzie y Ambrose Kenny-Smith, inspirada en el personaje real del forajido Dan Morgan.

“Anoxia”, canción compuesta por Joe Walker con una familia consumida por el fuego, tiene un buen riff psico-blues rock en tono sombrío que vuelve a hacer sonar instrumentación oriental con base acid rock.

“Doom City” es como si Black Sabbath grabaran krautrock y se preocuparan por la polución en Tokio. Tienen capacidad para la creación de ritmos, para la melodía, de atmósferas.

Otro gran corte de “Flying Microtonal Banana” es “Nuclear Fusion”. Intro con voz monstruosa y progreso envolvente de psicodelia de inspiración oriental con un gran trabajo en los arreglos.

Cierre instrumental con la pieza homónima que nos lleva tanto a una celebración gaitera como a paisajes de Oriente Medio.

Son prolíficos, pero también talentosos, estos King Gizzard and The Lizard Wizard.