• Por Antonio Méndez

madonna confessions on dance floor reviewCrítica

Si Madonna quería hacer un disco de dance pop un tanto decente con influencias 70’s y 80’s, visto el mediocre resultado, lo mejor que podía hacer era emplear doce samples y melodías de ABBA para adornar sus temas y concederles así cierta gracia porque lo demás, al margen de la base rítmica y el tiruri-tiruri de los magníficos suecos (nórdicos imbatibles –de ahí su trascendencia pop en la historia de la música- en la creación melódica, el estribillo y el ritmo) es un flojo mejunje de tonadas de corte adolescente, con letras sin calado que serían salvables si las mismas viniesen (que no vienen) compensadas por creatividad en melodías y estribillos, con ritmos iterativos que no terminan de excitar el cuerpo, y un híbrido sonoro realizado previamente con mayor enfoque.

La composición más potale del disco, bastante pretencioso además, es “Hung Up”, y eso se debe exclusivamente al sample del “Gimme Gimme Gimme” de ABBA.




madonna hung reviewLo demás, entre vocoder y vocoder, oferta tempos disco bastante monótonos, loas a la ciudad de Nueva York, cuitas amorosas de reflexión de instituto, poliglotería varia, o parecidos al “I Feel Love” de Donna Summer/Moroder en la base rítmica de “Future Lovers”, o resonancias del “Popcorn” de Hot Butter en “Jump” (la pieza con la que da la vara la rana pelmazo esa de la tele que parece haber descubierto a la gente “con hiperpersonalidad” el mundo musical con temas que ya bailaba el personal hace treinta años bajo las bolas de espejos y sin espejar).

La consecuencia del álbum es que Madonna, quien desde su posicionamiento como diva del pop (con un concepto sonoro-estético-márketing que recae principalmente en manos de ávidos y astutos productores y representantes), grabó algunos temas apreciables que se han convertido en clásicos radiofónicos del género, y generó artistas derivativos, como Kylie Minogue, Paula Abdul o Taylor Danne, por no hablar de la explosión futura del pop adolescente de Britney Spears y similares lolitas con micrófono en boca, y ahora parece que es ella, rozando los cincuenta, quien es influenciada por las pautas más triviales de sus discípulas.