• Por Antonio Méndez

Crítica

“De-Loused in the Comatorium”, es, como los grandes discos progresivos de los años 70, un álbum conceptual, en este caso centrado en el intento de suicidio de un artista texano amigo de Cedric llamado Julio Venegas. Éste, en 1996, no logró la muerte de manera rápida y estuvo antes de fallecer durante un período en coma.

El escabroso suceso es utilizado por Mars Volta para indagar en el interior del comatoso, explotando en imágenes y sensaciones la experiencia de Venegas con un ambicioso álbum art-rock en el que agitan con visceralidad la neopsicodelia, el space-rock, el jazz, el hard rock o el emo-rock.

Con Rubin y Omar dominando el concepto sonoro del álbum y la voz semiandrógina de Cedric intensificando las impresiones, el disco resulta confuso en su lírica, empleando el flujo de conciencia y, puede que el cut-up de William Burroughs, para crear un mundo hipnótico de imaginería que ayuda a la confección de ese espacio interno y externo pero embarulla bastante el texto, pudiendo ocultar con pomposidad algún tipo de carencia en este apartado, confundiendo al personal con poesía autocomplaciente, surreal y catártica.

Le sobra mucha pretensión y ansias de grandeza, sin embargo no se trata de un disco despreciable, más bien todo lo contrario.

En cuanto a la música crea una serie de temas prog-rock que tanto recuerdan a Led Zeppelin como a Rush, el primer Santana, King Crimson o Voivod. Las extensas piezas poseen variaciones en tempo, enfoque lisérgico y texturas sónicas bastante aprovechables en base a una creativa y virtuosa interacción instrumental que tanto expone un collage experimental como extiende un corte de estructura más tradicional.

marsvoltadelouse7El single “Son et Lumiere/Inertiatic EP” es uno de los momentos más importantes del álbum. “Son Et Lumere” es una intro espacial de teclado con voz distorsionada, muy atmosférica, intrigante y cautivadora, limitada en su atractivo a lo que puede ofrecer una pieza de un minuto y medio, preludio de “Inertiatic ESP”, explosivo tema post-punk, dramático, con elementos free jazz y psicodélicos. Se ubica en la zozobra del comatoso afirmando de manera visceral que se encuentra perdido.

Entre costras, exoesqueletos, babeos, injertos y cuerpos perforados prosigue el asunto de este LP, con la excelente y épica “Roulettes Dare (The Haunt Of)”, canción de más de siete minutos con frenético tempo inicial y ambiente lisérgico, apreciable manejo melódico con trazas de Pink Floyd y varianza en ritmos y expresión vocal, otorgando la guitarra Ibañez Custom AX120 de Omar y la batería de Jon Thedorore una extraordinaria fuerza al tema. Muy, muy aprovechable a pesar de que, como a lo largo de todo el álbum, las letras no se evaden del flujo de conciencia.

Si “Son Et Lumiere” era una apertura de “Inertiatic ESP”, “Tirame a Las Arañas”, con una guitarra acústica dominando el tema, es un corto interludio que precede a “Drunkship Of Lanterns”, otro extenso y complejo corte con ritmos múltiples que tanto van desde sonidos latinos hasta free jazz, funk o hard rock, con un clímax potente y estridente. El tratamiento vocal es como siempre muy penetrante, lo que ayuda a intensificar una pieza ya intensa de por sí a nivel instrumental.

“Eriatarka”, otra canción muy destacada, recae en sonidos más lisérgicos con tempos más calmos que el tema previo marcados con pulso por el bajo de Flea. Es una pieza de buena melodía que al cabo de un minuto y con una psicodélica guitarra de Omar, en consonancia con la voz de Cedric y la pujante sección rítmica, enerva su ritmo rock para acercarse a posturas zeppelianas, sosegando de nuevo el tempo con posterioridad y repitiendo la misma estructura.

“Cicatriz ESP” es la pieza más larga del álbum con una duración que sobrepasa los doce minutos. Se trata de una gran y épica canción prog-rock repleta de pasajes instrumentales y vocales fascinantes. Es uno de los mejores momentos del disco que cuenta con el añadido de la guitarra de John Frusciante.

“This Apparatus Must Be Unearthed” se abre con una afluencia de guitarras hirientes que da paso a un estribillo agresivo con un energético acompañamiento musical y a versos de serena apariencia en clave jazz, culminando el corte de manera caótica y ruidosa.

“Televators” es una hermosa balada que comienza con una apacible estampa de pajarillos piando, aves que, antes de volar hacia otros lares, son acompañados en su cantar por una melódica instrumentación acústica y un Cedric más andrógino y dulce que nunca en su interpretación. Fenomenal canción.

El disco se cierra con animado ritmo con “Take The Veil Certain Tax”, otro estupendo y urgente tema progresivo ahora con influencias de King Crimson y con excelentes solos de Flea al bajo y de Omar a la guitarra. Un disco prog-rock muy recomendable.

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