• Por Antonio Méndez

oasis dont believe the truthCrítica

El rock de finales de los 60 es cojonudo. Eso ya lo sabemos todos (o casi todos). Pero para disfrutarlo mucho mejor escuchar los discos originales y no calcos sin personalidad. Una cosa es la inspiración, siempre válida y más si proviene de esa época, y otra es copiar y plagiar melodías, riffs, arreglos… ”La imaginación al poder”, como se diría en la revolución del 68. Espléndido año para la música, por cierto.

Tantas coincidencias en una ya larga carrera no pueden ser casualidad y este nuevo disco de este grupo de Manchester vuelve a corroborar que poca inventiva se oculta tras estos exitosos muchachos tan amantes de la psicodelia del mentado período, en especial la de los Beatles de la etapa Revolver, por no hablar de ecos de la Velvet, de los Rolling Stones y, cambiando de época, de los Stranglers, de los Stone Roses, de, de…

“Turn Up The Sun”, compuesto por Andy Bell, es uno de los cortes más salvables del LP, muy similar, como casi siempre, a algunos temas anteriores de la banda. El disco se abre con muralla lisérgica, acordes a lo Who y Liam empleando su casi invariable registro vocal imitando a un desabrido John Lennon. Lo más plausible es la parte guitarrera final, llena de sonidos repiqueteantes y psicodélicos.

En “Mucky Fingers”, de ritmo machachón y voz de Noel Gallagher, imitan descaradamente a la Velvet Underground ya que la canción no es más que una versión no declarada del “I’m Waiting For The Man” del grupo de Lou Reed.

“Lyla”, primer single del álbum, es otro tema psicodélico. Mejunje de Rolling Stones, Beatles, Faces, Kinks… que se sirve claramente del riff y la melodía del “Street Fighting Man” de los Stones, por cierto un tema versionado con anterioridad por los propios Oasis.

En la acústica “Love Like a Bomb”, compuesta por Liam y Gem, aparecen reminiscencias del “You’ve Got To Hide Your Love Away” de los Beatles. Escuchando el tema viene a la mente la película “Help” y Ringo dándole a la pandereta.

“The Importance Of Being Idle”, cantada por Noel Gallagher, contiene una buena melodía muy deudora del proceder de los Kinks y su líder Ray Davies.

“The Meaning Of Soul”, power pop garajero escrito por Liam, es como acelerar el “Let’s Spend The Night Together” de los Rolling Stones añadiéndole la fiereza de los Stooges. Lo que ocurre es que entre la actitud y personalidad de Iggy Pop y la de Liam Gallagher hay un cuatrillón de años luz.

“Guess God Thinks I’m Abel”, también de Liam, es un mantra psicodélico con tupido fondo de sonidos entrelazados. Bastante Beatles sin perder un vistazo a los Stone Roses en un desarrollo melódico poco destacable. Densa instrumentación sin demasiado enfoque.

Después de escuchar “Part Of The Queue” lo lógico es que los Stranglers, que ya habían demandado a Elastica, lleven a los tribunales a Oasis porque el parecido con “Golden Brown” es realmente claro. Y la melodía es idéntica a otro tema. Pero igual. Qué pena que no recuerde el título. Ay, señor, señor…

“Keep The Dream Alive”, con Bell de nuevo a la escritura, es un medio tiempo acústico psicodélico sinsentido melódico alguno imitando Liam Gallagher a un Lennon estreñido.

“A Bell Will Ring”, de Bell, presenta guitarras potentes y lisérgicas. Cortes de este estilo ya los hacían mucho mejor en los 60 The Litter, los Count Five o The Open Mind, por decir algunos de los cien mil grupos de la época. Incluso tiene alguna reminiscencias del “Tomorrow Never Knows” de los Beatles.

“Let There Be Love” es una balada acústica formulista dentro de su imitativo estilo. Relajada, nada prominente, de tempo beateliano que termina aburriendo a las vacas por su falta de originalidad. Se trata del enésimo intento de crear su propio “Hey Jude” con autoplagio de plagio.

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