• Por Antonio Méndez

oh-sees-smoted-reverserCrítica

John Dwyer, alma mater de Oh Sees, es uno de los prohombres de la psicodelia actual, del rock ácido en su vertiente más estrambótica. En “Smote Reverser”, álbum con monstruo que evoca la ciencia-ficción y el horror de serie B en portada, se hace acompañar por Tim Hellman al bajo, Tomas Dolas a los teclados y Dan Rincon y Paul Quattrone en las baterías.

“Sentient Oona”, con el ritmo sacudido por la pareja de baterías, se inicia con Dwyer susurrando en un escenario siniestro y onírico… buitres acechando, armaduras rotas, el ojo de tu opresor parpadea… en un hard rock progresivo de variantes rítmicas, afilados teclados, punzantes guitarras.

… dejé el caballo en el polvo, mataron a mucha gente para llegar a tu puerta… Escenarios de pánico y terror… la horda conducida con un látigo, labios sangrientos, dientes rotos… “Enrique El Cobrador” tiene un tempo cabalgante con una atmósfera de turbiedad, de amenaza, en un prog-rock vibrante estilo Uriah Heep.

“C” continúa con la imaginería grotesca previa… criaturas arrastrándose por la mañana, cuerpos recostados entre cabellos y huesos, ojos torcido, barrigas hinchadas… en un sonido acid rock garajero y melódico.

oh-sees-smote-reverser-album-reviewAsesinos, chupadores de sangre, no hay más lugar que la huida. “Overthrown” es un estallido apocalíptico metalero, chillón, con sangre, muertes. El fin de todo.

Casi ocho minutos dura “Last Peace”… el hombre labra la tierra, escombros de la vieja ciudad… Atmosférico corte iniciado de forma lenta, entre Neil Young y Pink Floyd sumergidos en lisergia, y terminado con un rápido space rock tipo Hawkwind.

“Moon Bog” es una envolvente pieza psicodélica kafkiana… sueño negro, luz de amanecer, me acuesto en arenas negras, me despierto con un extraño al lado…

“Anthemic Aggresor” es el corte más ambicioso del álbum. Una jam extensísima bastante pesada y repetitiva.

“Abysmal Urn” es un rock psicodélico que pierde interés por su reiteración. De mayor enjundia es “Nail House Needle Boys”, que reúne con eficiencia y estilo varias de sus influencias: blues rock, psicodelia, funk, garage rock…

El instrumental “Flies Bumps Against The Glass”, abierto con lobos aullando, es un ejercicio de wah wah con toques aflamencados. Suena como unos Pekenikes ácidos.

“Beat Quest”… golpée mi pecho en la búsqueda y sigo… es un buen cierre que no quedaría mal como ‘nugget’ perdido de la psicodelia garajera del año 1969. No es mal año.

Puntuación

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