• Por Antonio Méndez

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Tras publicar “End Of The Century”, un buen disco producido por Phil Spector, los Ramones volvieron a solicitar los servicios de otro nombre importante en los esquemas poperos de los años 60, el británico Graham Gouldman, responsable de éxitos para gente como los Hollies o los Herman’s Hermits.

contraportada disco ramonesEl resultado fue un gran LP, incluso superior al firmado por Spector, ya que la producción no resulta tan pastosa como la del americano y se acerca mucho más al primer sonido ramoniano aunque con mucha mayor querencia pop y bubblegum, pues no en vano lo que querían conseguir los neoyorquinos era mezclar el gusto por la melodía perfecta de los grupos y técnicos de la “British Invasion” con la fuerza y jovialidad habitual de su sonido punk influenciado por el surf y el bubblegum.

Punk pop con letras divertidas son la constante de este infravalorado álbum que contiene ataques simpáticos al KKK, a la explotación laboral o a la industria musical. Tampoco faltan visiones irónicas sobre el mundo de la pareja.Un inspirado Joey Ramone nos regala verdaderos primores pop, como “The KKK took my baby away”, “Don’t Go”, “It’s Not My Place”, “She’s a Sensation” o “This Business Is Killing Me”.

Dee Dee Ramone se luce con “You Sound Like You’re Sick” y “Sitting In My Room”.

Es increíble lo contagiosos que pueden resultar los estribillos de esos temas y como a la segunda escucha tras penetrar en tu cerebro descubres que lo inevitable de su canto es un suceso palpable.

Gouldman y los Ramones (el disco está arreglado por ellos) cuidan con precisos momentos vocales las gloriosas melodías, participando el propio Graham Gouldman en sus pasajes y recuperando, en parte, la falta de pretenciosidad y diversión rítmica que tantos buenos momentos otorgó al universo pop la primera parte de los años 60.

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