• Por Antonio Méndez

Crítica

Un año después de hacernos partícipes de la vida de otros, Ray Davies nos invitó a compartir café para seguir punzando con sus comentarios críticos, poniéndose nostálgico con escenarios pasados, o melancólico en búsquedas existenciales o amorosas.

El disco no está a la altura de sus mejores momentos con los Kinks (eso es difícil para cualquiera) pero es un álbum muy disfrutable, de construcción melódica intachable, con destellos perdurables, tempos mayoritariamente sosegados, y textos que exhiben su talento para incidir en las realidades de su contexto y roturar con reflexión en sus diversas emociones.

El álbum, grabado en Nashville junto a Ray Earle, comienza con “Vietnam Cowboys”, canción principiada con sonidos quebrados de guitarra y ecos de Ry Cooder antes de avivar el tempo con ritmos country-rock y apuntes cómico-críticos sobre la globalización. La pieza no deja de ser como una mezcla entre Mark Knopfler y los Kinks.

ray-davies-workingman-cafe-discoUn tema que le encuentra (parcialmente) con el pop de los Kinks 60’s es “You’re Asking Me”, canción sobre educación y experiencia vital en la que Ray indica que no quiere ser espejo de nadie, y manifiesta a los jóvenes que busquen y lleven su propia vida sin idolatrías. Gran canción con ramalazos guitarreros rock, coros puramente 60’s y cambios melódicos que recuerdan a David Bowie.

Es la balada “Working Man’s Cafe” una de las varias tonadas melancólicas-nostálgicas del disco, con lamento por falta de identidad y memoración de tiempos pasados. Fenomenal estribillo.

En “Morphine Song”, canción de raíces (con ecos tan country como soul y gospel) con equilibrados arreglos vientos, en donde se escucha un inicial combinado de voces con coros femeninos. No quedaría mal en un disco de los Kinks setenteros.

Los arreglos de viento también son perceptibles en “In a Moment”, medio tiempo soul-funk con resonancias de Steve Cropper en donde Ray exhibe una vocalidad afónica. Al principio parece sosa, pero tras varias audiciones la pieza derrocha clase y elegancia.

ray-davies-fotos-critica“Peace in Our Time” podría estar interpretada por Tom Petty. Pop-rock de conflictos de pareja con logrado estribillo y arrullantes coros.

En la garajera “No One Listen”, de vivaz ritmo y sonidos juguetones de órgano, Davies se queja de la incomunicación, en especial de los responsables de las altas esferas de poder, perdidos en sus intereses-paranoias particulares y muy alejados de las necesidades diarias del ciudadano común.

“Imaginary Man” le devuelve a la balada y a la melancolía en una pieza poco estimulante a pesar del indudable feeling de su característica voz laxa, el buen empleo de los coros, y el talento melódico. “One More Time”, otra pieza escuchable pero menor, es una balada folk-rock romántica en la que también caben anhelo de mejores tiempos pasados.

El ritmo inicial y el tono intrigante de “The Voodoo Walk”, historia de zombies con paseos nocturnos por la habitación, parece inspirado por la Creedence Clearwater Revival; mientras que “Hymn For a New Age”, pop-rock con guitarras aceradas, muestra diversas cuitas de tipo religioso.

El álbum termina con la balada folk-rock “The Real World”, historia de un trotamundos estadounidense en busca del mundo real, que parece pegarle más al citado Tom Petty que al propio Ray.

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