• Por AlohaCriticón

¿Sería Bill Berry el hilo conductor compositivo de los mejores discos de R.E.M.? ¿Sería Berry el Brian Jones o el Keith Moon del grupo de Athens? Es decir, un personaje que parece que no cuenta demasiado en tareas compositivas pero cuya ausencia puede modificar por completo (o casi) el sonido o la perspectiva de una banda. El tiempo futuro lo dirá. El tiempo presente, con “Around the sun”, nos depara un disco de tonadas calmas, sin una infusión lírica demasiado interesante, con guitarras domadas, melodías de cierta belleza con hegemonía sónica acústica y tendencias deja vu, predominantemente folk y jangle pop byrdsiano con algún acercamiento al “Automatic for the people” o “New adventures in Hi-Fi”, y una peligrosísima fachada mainstream, en donde la intrascendencia, la sobreproducción y la simpleza se dan la mano para solaz de los poco versados en la escucha de discos de real valía.

No obstante, una acertada composición de REM vale por toda la escoria hedionda que le rodea en los puestos altos de listas de ventas y en este álbum hay más de una…aunque no muchas más de cinco.

Este álbum parece más bien el primer disco como cantautor de Michael Stipe que un álbum de R.E.M. Se echa en falta mayor protagonismo de la guitarra eléctrica de Peter Buck, los coros y el bajo con personalidad de Mike Mills, y mayor riqueza rítmica en unos temas un tanto laxos y lineales, que se aposentan en la introspección y la reflexión como cimiento lírico en tempos tranquilos y canciones poco arriesgadas, que parecen buscar en ocasiones una experimentación sobrante.

El Lp fue presentado con el single “Leaving New York”, tema a lo “New adventures in Hi-Fi” que abre el álbum y una bella balada, de las mejores canciones del disco, con un tono melancólico, una exquisita guitarra jangle y un prominente piano acariciando con suavidad la lírica de desamor (“siempre es más fácil dejar que ser dejado”, canta Stipe), culminando la pieza con una combinación de voces que enfatiza la emocionalidad del asunto.

Los primeros cortes son los más aprovechables, no memorables, pero sí recomendables en su escucha. “Electron Blue”, canción de ubicación personal en la cual emplean tenues texturas electrónicas, destaca sobre todo por el espléndido cambio melódico ofertado en su estribillo arrullado por el sonido jangle byrdsiano y por la consecución de una sugerente aunque no cautivante atmósfera.

“The Outsiders” es un medio tiempo con un enfoque muy mainstream pero también muy pegadizo y de incitante ritmo. No es un trabajo nada desechable a nivel melódico y la inclusión de un verso final cantado por el rapero Q-Tip no queda del todo mal a pesar de lo cargante que resulta el estilo y de la gratuidad de su inserción.

“Make it all Ok” parece un tema desechado de “Automatic for the people”. Balada de piano elegante, emocional, pero estándar, fuera de cualquier tipo de resonancia más allá de la escucha puntual y alejada de la importancia de las composiciones de la banda de Athens en la fenomenal época pre-Green. Es decir, antes de que la masa tarareara sus canciones con el mecherito encendido.

En dos cortes acústicos con algunos de los mejores textos del Lp abordan cuestiones politicas, aunque no dejan de resultar un tanto blandos y lánguidos. En “Final Straw” recogen pautas folk, prosiguiendo con el comentario sociopolítico de “I wanted to be wrong”, otro tema lento ahora con retazos country-folk que vuelve a poner de manifiesto su actitud contraria al conflicto bélico de Iraq.

”Wanderlust” es un corte jangle-pop con aires de vaudeville y un tempo un tanto beatleiano. Bastante simple, bien arreglada, de agradable escucha en su esencia pop, algo parecido a lo que depara “Aftermath”, medio tiempo de delicada melodía pop de gradación nostálgica.

“Boy in the well” es otro corte lento, melancólico y acústico, muy “Automatic for the people”, con un desarrollo melódico bastante plausible y un empleo de teclados sutil y acertado.

En la balada de piano “High speed train”, con sonidos feedback y percusión industrial estilo yunque, incluyen un solo de guitarra española, fríos coros de semblante cetrino y efectos que parecen apuntar a texturas psicodélicas, pero el iterativo conjunto no entusiasma demasiado.

“The worst joke ever” es una pieza un tanto sobreproducida con aspiraciones de épica pero que parece no tener un enfoque claro, siendo un corte más de relleno que otra cosa, al igual que “The ascent of man”, aburrida canción que parece remontar el vuelo con el “yeah, yeah, yeah” pero que decae de nuevo en la rutina de su escasa melodía y autocomplacencia lírica.

“Around the sun” culmina con el tema homónimo, de nuevo otra pieza jangle y amansada para sonar en las emisoras FM más aborrecibles, poco o nada ilustre para la categoría compositiva mostrada por la banda en tiempos pretéritos.

Por favor, Bill, retorna al estudio a golpear las baquetas…

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