• Por Antonio Méndez

arctic-monkeys-the-car-albumCrítica

Los Arctic Monkeys continuando en “The Car” los sonidos de pop orquestal, soul, jazz… del anterior “Tranquility Base Hotel + Casino”.

Produce James Ford con arreglos de Alex Turner, Bridget Samuels y el propio Ford.

Los textos tienen calado, aunque sean demasiado crípticos; y las piezas, casi todas lentas, deberían diversificar más los tempos para no aburrir más de lo que hacen algunas.

“The Car” se inicia con “There’d Better Be A Mirrorball”.

Es una balada para crooner afectado con maneras cinematográficas en modo smooth jazz.




arctic-monkeys-the-car-review-criticaUn poco más movida, sin exagerar, es “I Ain’t Quite Where I Think I Am”, una canción soul-funk con wah wah.

Turner en plan 70s, pensemos en Al Jarreau, George Benson, Al Green o Lou Rawls.

La pieza más discordante del álbum es “Sculpture Of Anything Goes”, canción atmosférica, con sintetizador, que podría grabarse en la época post-punk con extrañas imágenes de hombres atados a candelabros, lienzos en blanco descansando en galerías, cafés de pueblos…

Volvemos al soul con baladas tan elegantes como genéricas, “Jet Skies On The Moat”, piano, órgano, falsete, wah wah…

En “Body Paint”, huellas de una relación rota, hay guiños a los Gerry & The Pacemakers y una prórroga del sonido soul de la pieza anterior con crescendo y más arreglos orquestales.




La canción que titula el disco, “The Car”, combina guitarra acústica, piano y percusión en expresión dramática con un pop orquestal cercano al Brill Building, al igual que “Big Ideas”, soft rock 70s con una de las mejores melodías del disco.

El medio tiempo “Hello You” retoma el funk, aquí con percusión latina.
Los Arctic Monkeys en plan David Bowie época Plastic Soul.

Arpegios acústicos folk en “Mr. Schwartz”, tema frágil con dejes de bossanova.

Cierran el disco con una de sus mejores canciones, “Perfect Sense”, buen momento de pop barroco con óptimo trabajo en las cuerdas.

Una pena tanta monotonía.