• Por AlohaCriticón

Sorprendiendo a todo el universo del rock con sus continuas reinvenciones sonoras, los Beatles alcanzaron cotas imbatibles en discos como “Revolver”, “Rubber Soul”, “Abbey Road” o el “White Album”.

En sus inicios, a veces menospreciados en comparación con su etapa de mediados de los 60 en adelante, sus composiciones detentan también esa categoría superior gracias a su genialidad melódica, con variaciones rara vez vistas con anterioridad, una invención rítmica fuera de lo común, excelso tratamiento en las armonías vocales y una imaginación y creatividad compositiva sensacional.

Aunque no deja de ser de muy neófito en esto del rock hacerse con un recopilatorio de las primeras canciones de los Beatles, ya que lo hay que adquirir, y con ligereza, son absolutamente todos sus LPs, si se desea sorprender a algún pariente poco ducho en la melomanía con personalidad, o algún personaje gustoso de los temas más pegadizos y conocidos, de esos que compran un disco cada veinte años y menean la cabeza y el pie con la musiquilla “hitera”, nada mejor que obsequiarle con este “Collection of Beatles Oldies (But Goldies)”, un disco publicado en 1966. Por algo hay que empezar a reconducirle.

Así lo largo de este recopilatorio de algunos excelentes temas de este primer período pasearemos por piezas inmortales conocidas por todos (o casi) y momentos indelebles, como el primer feedback guitarrero en estudio de la historia del rock, o la primera vez que una sección de cuerdas, sin ningún instrumento tradicional del género, acompañaba una letra en una composición pop.

Sin incluir sus primeros singles, como “Love me do” o “Please Please”, esta compilación de dieciséis temas de poco más de dos minutos cada uno se inicia con “She loves you”, un tema de animoso ritmo en el cual el cuarteto de Liverpool, con un compás vitaminado principiado con la nervuda batería de Ringo, una melodía perfecta, unas armonías espléndidas y un estribillo contagioso, le dicen a un gachó que no tenga orgullo y que se disculpe con su novia, a la que ha hecho daño. A pesar de todo todavía le quiere. Así, que no se queje, que tendría que estar la mar de contento.

Una pieza power pop, cuando el término todavía no se había acuñado, escrita como respuesta a un tema de Bobby Rydell, “Forget him”, y un espléndido ejemplo de cómo construir un tema de sublime pop sin necesidad de pomposidad lírica, con un “yeah yeah yeah” muy original en la época y que sería mil veces imitado posteriormente.

Con un coro y la armónica de John Lennon se da inicio “From me to you”, un tema clásico de su primera etapa con esas armonías culminadas en un climático falsete y una acentuada prominencia rítmica por parte de Ringo y Paul, quien comparte la voz líder con John.

Al contrario que “She loves you”, que se estructuraba sin puentes, con versos, estribillos y coda, en “From me to you”, tema de devoción amorosa expuesta en primera persona y cantada, paradójicamente, por dos voces, aparece el tema sustentado en la combinación entre versos y dos puentes, algo muy novedoso al sustentarse, sin estribillo aparente, en verso-verso-puente-verso-verso- solo de armónica-puente-verso-coda.

Lennon y McCartney se reparten de nuevo las voces en “We can work it out” pero ahora interpretando Paul en solitario los versos, de tono optimista, y Lennon el puente, marcado en contraste por una gradación pesimista. Se trata de un diálogo con acompañamiento de armonio (interpretado por Lennon) en el cual uno dice que todavía lo pueden conseguir y el otro le responde que ya no tienen tiempo. Fenomenal tema e innovadora estructura.

“Help!” muestra un curioso contrapunto. La letra es altamente depresiva con un narrador desolado mientras que el acompañamiento musical resulta rítmico, animado y radiante. Genial melodía, glorioso estribillo, repiques folk con el sonido de la guitarra acústica e interesante combinación melódica en los versos entre las armonías de George y Paul, quien ejecuta un fenomenal bajo, y la voz doblada de John.

“Michelle” es una delicada balada escrita y cantada por Paul, un maestro en este tipo de temas (y en los otros, solo hace falta escuchar “Helter Skelter”) que contiene cierto aire triste y cabaretero, con versos-estribillo muy exiguos, parte de ellos interpretados en francés, adornados por dulces coros de Lennon y Harrison.

¿Qué decir de “Yesterday”? Lírica de sentida melancolía por pérdida de un bienestar pretérito e histórico acompañamiento de un cuarteto de cuerda con Paul en solitario cantando y tocando la acústica. Una obra maestra versionada un millón de ocasiones.

Después de estas dos baladas se vuelve a enardecer el ritmo con “I feel fine”, magistral canción con John cantando con la voz doblada que contiene el primer feedback conocido en la historia del rock. Por lo menos empleado conscientemente en un estudio de grabación. Inolvidable y retozonas guitarras gemelas de George y John, espléndidas armonías a tres voces y elegante sección rítmica semijazzística (e incluso percusión latina), que parece ir por otro lado a la melodía y las guitarras otorgando gran riqueza a la textura global del tema.

Paul le cedió la voz a Ringo en “Yellow Submarine”, colorista historia del capitán de un submarino y su tropa, realizada como psicodélica tonada infantil y mostrando que los Fab Four podían hacer lo que desearan gracias a su inconmensurable talento e imaginación.

“Can’t buy me love” es una vivificante canción con la guitarra rítmica acústica de John acompasando la melodía de Paul, con voz doblada, afirmando que su amor, nanay, no lo compra la pasta y que no le van las aprovechadas ni las egoístas. Es otro corte significado por la ausencia de puentes. Tras la intro-estribillo, aparecen dos versos, el estribillo, con repetición de estructura y aparición de un solo eléctrico de George antes del segundo estribillo.

La única versión del disco es “Bad Boy”, cover del rockero Larry Williams con un desgañitado Lennon a la voz solista, Ringo dándole a la pandereta, un estupendo Harrison a la guitarra y Paul interpretando un piano eléctrico.

“Day Tripper” es un tema sensacional, el cual está empapado de lisergia, con posible referencia al viaje por toma de LSD. ¿En 1965? Esto es verdaderamente prodigioso. McCartney y Lennon idean un riff guitarrero espectacular, de nuevo imitado en un sinfín de ocasiones. Un riff, se reitera la palabra pero es que es así, histórico, basado en un tema antiguo de Bobby Parker, “Watch your step”. Inicia el tema Paul con la voz doblada con John haciendo armonías al final de las líneas del verso, en el puente y en el estribillo.

“A hard day’s night” resulta ser otra pieza maestra con puentes memorables, solo guitarrero y un endiablado ritmo con un espectacular trabajo de percusión de Ringo, brillando con los bongos. Potente muro de sonido para esta canción cantada por Lennon con la voz doblada con apoyo vocal de Paul en el puente, en donde Ringo parece simular el golpeo de un yunque.

“Ticket to ride” asombra por su dominio y diversidad de tempos en un corte con semblante folk-rock y guitarra jangle (¿antes de los Byrds?), con un gran Ringo a la batería, que incluso da palmadas. Genial tema.

Si el riff de “Day Tripper” era antológico menos no se puede decir de “Paperback Writer”, un musculoso y cañero tema de Paul, que simula un corte hard rock con efectos psicodélicos, con armonías vocales maravillosas. El trabajo en las cuatro cuerdas de Macca es sensacional, ejecutando uno de los mejores bajos jamás introducidos en una canción de rock, uno de los mejores temas de lo Beatles, lo que ya son palabras muy muy muy mayores.

Y Paul sigue deparando momentos indelebles, como la gloriosa “Eleanor Rigby”, la primera vez en que un tema rock solamente era acompañado por una sección de cuerda, con los violines y los cellos ornamentando esta fenomenal historia de soledad, mucho antes que las fenomenales virguerías de Roy Wood. Las voces en las armonías vocales en el enfático estribillo son interpretadas por el propio Paul.

El recopilatorio se cierra con el tema que inició la Invasión Británica, “I want to hold your hand”, gracias al cual fue la primera vez que un grupo de fuera de los Estados Unidos arrasaba con rotundidad en las listas de ventas del país del Tío Sam. Y no es para menos. Lo tiene todo para su explosión popular. Excelente melodía con estructura sin estribillo, retomando de nuevo el verso-verso-puente-verso-puente-verso-coda, desarrollado con frescura, dinamismo, buenas voces con armonías, festivas palmadas …Magnífico.

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