• Por AlohaCriticón

Los The Bravery de Nueva York prosiguen con este “Stir The Blood” su senda de remedar sonidos de la época new wave y el post-punk, ahora The Cure, más tarde influencias de Duran Duran, un poco de Echo & The Bunnymen, The Cars, Blondie, Joy Division, Gang Of Four…

Dejes de David Bowie, una de las principales ascendencias de la new wave y el post-punk original, se aprecian en “Adored”, corte con voz vehemente que retrata escenarios apocalípticos en Louisiana con centro en una pareja enamorada que parece perderlo todo en una catástrofe. Impetuoso tema con tensas guitarras y pegadizo estribillo.

En “Song For Jacob” se escucha una línea de sintetizador muy 80’s en una canción de nuevo de ritmo urgente en donde el cantante afirma que hay algo más en él que piel y huesos. El sonido es como una penetrante mezcla de Joy Division y Duran Duran.

La casa está ardiendo, está enfermo y cansado, es un extraño en tierra extraña. Ansiedad y desamparo con nostalgia enfermiza para “Slow Motion”, un tema dance-rock al estilo de lo que pueden ofertar ahora mismo The Sounds, con lo que la influencia nuevaolera de Blondie y The Cars es evidente.

“Hatefuck” es un corte criminal-sexual con ritmo del “Lust For Life” de Iggy Pop/David Bowie. Canción dance-punk con distorsión vocal y una gran sección rítmica que parece narrar la historia de una violación desde el punto de vista del violador.

El comienzo de “I Am Your Skin” recuerda a los Depeche Mode de su época de “A Broken Fame” con resonancias también de Duran Duran y de los proyectos dance de Giorgio Moroder. Es una historia de amantes que intentan resistir la intromisión de terceras personas y disfrutar de su sexo.

“She’s So Bendable”, pieza con resentimiento tras una ruptura, no pega mucho con el resto del disco, ya que entre tanta influencia new wave aparece una canción claramente deudora de Lou Reed y su Velvet Underground.

Los Duran Duran de comienzos de los años 80 también podrían interpretar las bailables “The Spectator” y “Red Hands And White Knuckles”. Esta última canción techno-pop es uno de los mejores temas del disco gracias a su intenso tempo en tonos ansiosos con voz a lo Robert Smith de The Cure.

Los Cure (y Joy Division) dejan también su huella en la post-punk “Jack-O-Lantern Man”, corte centrado en un psicótico-paranoico con un buen solo de guitarra.

“I Have Seen The Future” es una canción con referencias distópicas a Aldous Huxley y una base sónica que recuerda la música disco de Donna Summer/Moroder, mientras que “Sugarpill” es una balada con voz barítona y narcotizada que posee referencias guitarreras de U2.

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