• Por AlohaCriticón

El segundo álbum de Bruce Springsteen, publicado en 1973, es una de las cumbres de su capacidad compositiva y, sin embargo, uno de sus trabajos menos conocidos. Presenta fabulosas letras (aunque sin alcanzar la maestría de obras posteriores) y temas complejos, largos y trabajados a los que Bruce nutre de una voz potente y guitarras incisivas, ricas tanto en solos repletos de armónicos como en sugerentes arpegios y acordes. Por su parte, la E Street Band aporta teclados veloces, baterías y líneas de bajo juguetonas y un potente e inmejorable saxo (el gran Clarence Clemons muestra aquí todo su potencial).

El resultado final son excepcionales canciones que simulan montañas rusas con adrenalíticas subidas y bajadas. Así se presenta “The E-Street Shuffle”, con un solo de guitarra fabuloso y coros para dejarse la garganta, o “Rosalita”, 8 minutos de puro rock’n’roll que ha sido tocada en directo en innumerables ocasiones. “Kitty’s Back”, con una épica intro de guitarra por parte de Bruce, y el broche final con “New York City Serenade”, extensa pieza de pasajes sugerentes que abre una oscura melodía de piano, son otros de los grandes temas de uno de los mejores álbumes del rock de los años 70, antesala de la innegable obra maestra “Born to Run”.

Canción favorita del disco: Kitty’s Back.

Alejandro Isidro

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