• Por Javier Platas

Crítica

El penúltimo disco de los Doors con la presencia de su líder Jim Morrison. Con este trabajo el grupo californiano se aleja de la faceta más psicodélica de su primera etapa y experimental pop de “The Soft Parade” para ofrecer un disco alimentado desde la particular poética de su vocalista en las raíces de la sonoridad tradicional estadounidense, especialmente en el rock’n’roll y el blues con algunos apuntes jazzísticos.

Blues-rock de ardoroso intensidad, baladas de fuerte amarre sentimental y evocaciones líricas contenidas en un LP con un pletórico Morrison a la voz y unos músicos inmejorables a la ejecución instrumental, destacando Krieger, aquí aportando un sonido muy bluesy en su guitarra y los atmosféricos teclados siempre omnipresentes de Ray Manzarek.

Los mejores temas son el clásico “Roadhouse blues”, “Waiting for the sun”, “You make me real”, “The spy”, “Peace Frog”, “Blue sunday”, “Land Ho!” y “Queen of the highway”, una elegante percepción de los amoríos entre Jim Morrison y su mujer Pam. El sentimiento blues que caracteriza este álbum proseguiría, si cabe con mayor firmeza, en su siguiente trabajo, “L.A. Woman”.

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