• Por Antonio Méndez

Crítica

Vilipendiado bobamente por mucha gente inmovilista debido a su ambiciosa expansión sónica al incorporar (hermosos) elementos orquestales, “The Soft Parade” de los Doors es otra obra maestra de una de las bandas de los 60 con más recursos y mayor capacidad para crear intrincadas estructuras musicales.

Momentos pop barroco, rock, psicodelia y jazz brillantemente producidos y arreglados por Paul Rothchild y Paul Harris introduciendo cuerdas y metal a unos temas ya de por sí espléndidos.

Canciones como “Tell all the people”, “Touch me”, “Shaman’s Blues”, “Wild Child” y sobre todo, la primorosa “Wishful Sinful” (compuesta por un inspirado Krieger), además de la obra magna homónima de Morrison “The Soft Parade”, hacen de este infravalorado trabajo un disco magistral despreciado por gente ofuscada que piensa que un grupo tiene que estar atado a sus rutinas sonoras. Los demás, a disfrutar…

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