• Por Antonio Méndez

Crítica

“Everyone Is Here” es otro obsequio de Tim y Neil Finn para los amantes de la melodía beatleiana, de las armonías perfectas, de los textos sin pretensiones pero con enjundia, de los arreglos exquisitos (con la colaboración de Tony Visconti)… Un álbum íntimo marcado por la muerte de su madre, triste suceso que provoca en la pareja un instinto de análisis y melancolía existencial, con la confluencia de temas de referencia vital básica, como el hogar, las raíces, el amor, la familia; con la hermandad en primer término.

Las sucesivas escuchas revelan sutilezas y meandros sonoros no apreciables en un primer contacto, manifestando que existe poca gente en la actualidad que sepa crear melodías de tanta calidad como los hermanos Finn.

Pequeñas y pulidas gemas como el single cantado por Neil “Won’t Give In”, reflexión sentimental sobre la familia con guitarra de doce cuerdas, ritmo correoso y piano en el estribillo; la excelente balada “Nothing Wrong With You”; el seductor medio tiempo “A Life Between Us”, con el asunto de la hermandad y/o la amistad en primer plano; “Anything Can Happen”, un encuentro entr Bo Diddley y Phil Spector; la rítmica y contagiosa “Homesick”, con arreglos de cuerda de Visconti y pedal steel de B. J. Cole; la sobresaliente pieza power-pop de revitalizante riff guitarrero e ironía filosófica, “All God’s Children”, una de las cumbres del LP en la que afirman que Dios es una mujer; la hermosísima canción con base de piano “Edible Flowers”, en donde Tim y Neil comparten protagonismo vocal; la gloriosa “All The Colours”, una joya melódica; o la exuberante y guitarrera “Part Of Me, Part Of You”, nos transportan a frescas piezas de armonías memorables, estribillos fantásticos, maravillosos arreglos, delicadas baladas introspectivas a veces desnudas, otras ornamentadas con arreglos orquestales, algún trazo psicodélico, repiques jangle, puentes admirables, vuelcos sensitivos en unas notas que prenden el sentido emocional del momento, con pianos o mandolinas arropando los instrumentos base y, sobre todo, una fenomenal combinación de voces.

Incluso Tim recuerda a Stephen Stills y Buffalo Springfield en “Luckiest Man Alive”, tema con turkish banjo de Jon Brion y mandolina de Tony Visconti, instrumento que también el veterano productor y arreglista interpreta en la preciosa y evocativa balada acústica “Disembodied Voices”, de nuevo otro miramiento a la relación fraternal.

El álbum culmina con “Gentle Hum”, elegante pieza con acordeón de James Crabb y teclados de Brion que define bien el ambiente de un disco sin pretensiones, íntimo, reflexivo, memorativo, maduro, y primoroso en arreglos y composición. Magnífico álbum.

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