• Por AlohaCriticón

The Fireman es un proyecto creado en los años 90 por Paul McCartney con Youth, el miembro los Killing Joke, y “Electric Arguments” su tercer disco aparecido diez años después del anterior, “Rushes”. Este último trabajo toma su título del contenido de un poema de Allen Ginsberg.

Sus composiciones (todas ellas escritas por McCartney) para este meritorio álbum son muy diversas, con sonidos que van de la psicodelia al blues-rock pasando por el folk, el country-gospel o el pop-rock.

El disco se abre con “Nothing Too Much Just Out Of Sigh”, pieza garage-blues de tono ominoso con armónica, distorsión guitarrera, trazos metaleros y Paul recordando en su expresión vocal sus momentos más aguerridos rock a lo “Helter Skelter” en una pieza no muy lejana a algunas propuestas de Led Zeppelin.

“Two Magpies” es un corte folk-jazz al estilo de las propuestas acústicas del disco blanco de los Beatles o de los sonidos acústicos del sobresaliente “RAM”.

“Sing The Changes”es un medio tiempo pop-rock que recuerda a U2 y suena demasiado ochentera con ese eco vocal.

“Travelling Light” es una pieza lenta muy atmosférica, una especie de vals-pop barroco etéreo, con pretensiones de ensueño viajero (el texto nos conduce a viajar por arenas, mares..). Posee sonidos de piano, mandolina, flauta y coros arrullantes que incrementan la esencia plácida de la canción.

“Highway” eleva el ritmo del disco con un gran riff guitarrero que introduce las estrofas de un corte rock con un estribillo directo y contagioso… “Highway Do Ya Do Ya”… Bien, Macca, Bien.

“Light From Your Lighthouse” es una magnífica y rítmica canción country-gospel con un optimista Paul adoptando un tono grave y esperando que en época de crisis el faro le ilumine el camino. Imposible no contagiarse en su concepto de animoso himno.

Una guitarra acústica suena en el inicio de “Sun Is Shining”, con comienzo folkie antes de un desarrollo pop-rock y de nuevo empleo de imaginería natural con enfoque optimista. Un tanto lineal y FM. Escuchable sin más.

“Dance Till We’re High”, con influencias del muro de sonido de Phil Spector, posee arreglos de cuerdas y una melodía pop-rock anodina que levanta el vuelo en el puente y en el estribillo.

Sonidos de armónica y teclados prog-rock se escuchan en los primeros tramos de “Lifelong Passion”, tema de folk psicodélico con percusión retumbante y arreglos de tipo oriental. La canción no disgustaría a su amigo George Harrison.

“Is This Love” posee una atmósfera celta de cierto encanto y de nuevo base folk con efectos psicoespaciales. Demasiado “new age” para mi “body”.

“Lovers In A Dream” es un corte dance mantra-psicodélico con el que Paul parece querer llenar las pistas de baile de las discotecas.

Un piano triste, un despertador, pajarillos y, entre otros ruidillos, varios ladridos, se escuchan en el inicio de “Universal Here, Everlasting Now”, un tema casi instrumental (se escuchan a partir de mitad de pieza ciertas voces) con varianza de tempos y abigarrada mezcla sónica.

“Electric Arguments” termina con “Don’t Stop Running”, canción con guitarra acústica con una voz que no sabemos si es la de Macca o la de Demis Roussos en su fenomenal grupo psicoprogresivo de los 60 con Vangelis, Aphrodite’s Child.

Al margen de ello es un muy buen final de disco, con una lograda atmósfera en un desarrollo épico-lisérgico con conseguido efecto emocional y notables variantes rítmicas.

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