• Por Antonio Méndez

the-herd-lookin-thru-you-album-reviewCrítica

The Herd logró el salto al estrellato en Gran Bretaña de Peter Frampton, en la época del grupo todavía un adolescente que cantaba, componía y tocaba la guitarra, y que antes había pasado por otro conjunto pop llamado The Preachers.

El grupo, con una estética mod y completado por el teclista y cantante Andy Bown, el bajista y cantante Gary Taylor y el batería y cantante Andrew Steele, fue haciéndose un nombre en Londres con sus actuaciones en directo en diversos clubes, entre ellos el famoso Marquee.
Firmaron por Parlophone, sello en donde no lograron repercusión, todo lo contrario cuando se pusieron en manos de los representantes y compositores Ken Howard y Alan Blaikley en Fontana Records, en donde por fin lograron convertirse en una de las sensaciones pop del año 1968 en Inglaterra.
En ese año, Fontana editó varios discos que compartían varias de sus canciones, entre ellos este LP, “Looking Thru You” (1968), editado en los Estados Unidos con producción de Steve Rowland.

El álbum se abre con una de sus canciones más conocidas, escrita por Howard/Blaikley, “I Don’t Want Our Loving To Die”.
Se inicia con un órgano de Andy Bown, quien canta también esta parte lenta introductoria antes de avivarse con voz de Frampton en un rítmico pop con influencia soul, incluso reggae en unos curiosos arreglos art pop (que parecen sencillos en la escucha superficial), un estribillo en armonías a tres voces y un puente con Gary Taylor en plan crooner.
En el tema se dan consejos para una reunión de pareja… tratra de no engañarla, has hecho muchas bobadas pero la quieres… sí, no quiero que nuestro amor muera…




the-herd-critica-discos-albums-reviewGary Taylor, el bajista, es el autor y vocalista principal de “Come On, Believe”, una balada crooner al estilo del pop orquestal de los Walker Brothers con tópicos de desamor… no puedo dormir imaginándote con él, te necesito tanto, sabes que es verdad…
Curiosos arreglos, con destacada línea de bajo y un sutil órgano a lo Procol Harum en una pieza sofisticada, elegante.

Uno de los mejores cortes de este LP es “Our Fairy Tale”, la primera composición en el álbum de la pareja Bown/Frampton.
Es una ironía sobre la felicidad de pareja estilo cuento de hadas.
… nos amaremos, seremos felices para siempre, es nuestro cuento de hadas, volveré a vivir de nuevo, a sonreír, trabajaré de nuevo, incluso iré a misa de nuevo…
Es un pop psicobarroco con sonido luminoso, optimista, con trompeta y una interesante estructura vocal y estilística.

De Andy Bown, que más tarde formó parte de los Status Quo, y Peter Frampton, que formó tras The Herd a los Humble Pie, también es “On My Way Home”, voz de Peter y Andy en un sonido cálido como medio tiempo pop soul.
Romance, efectos lisérgicos vocales, partes a lo Beach Boys
Escuchable.

Howard/Blaikley componen “Goodbye Groovie”, cantada por el batería Andrew Steele, con introducción hablada, una armónica y un sonido, entre country y music hall, que recuerda, en la misma etapa sesentera, a los Lovin Spoonful o a los Sopwith Camel.
… tendremos fuerza para volver de nuevo… pero te digo, Adiós, me voy en el tren…

Los dos siguientes cortes del álbum son algunos de los mejores grabados por The Herd, ambos de Howard/Blaikley y los dos muy atmosféricos, oscuros, con arreglos magníficos.




the-herd-review-albums-fotos-alohacriticon“From The Underworld”, con arreglos de Mike Leander, es una canción influenciada por el mito de Orfeo.
Campana, órgano, ambiente sombrío, fuzz, marcha mortuoria, cantos gregorianos, trompetas…
Peter Frampton, en una noche fría quiere huir de los fantasmas de hoy y de ayer.
Muy Edgar Allan Poe.
Magistral psicodelia orquestal, épica de romanticismo gótico llena de detalles en los arreglos.

Y llega “Paradise Lost”, posiblemente influenciada en su título por John Milton.
La pieza, con arreglos de Reg Tilsley, es otra gran canción, aquí con un texto sobre introspección, sobre pérdida de inocencia, sobre pérdida amorosa, también con ascendencia Poe.
… en las mazmorras de mi mente trato de encontrar mi memoria vagamente iluminada…
… era mi promesa y mi sueño…
La intro es de musical de Broadway, vodevilesco, y el desarrollo con envolventes voces en sonido reiterado y una ambiciosa estructura orquestal




Bown/Frampton firman “Sweet William”, un corte más directo, con piano, órgano, y un ritmo soul con base de psicodelia en sus variantes.
… dulce William, no cortes las flores, las manos fuera, no son tuyas… como posible metáfora del ligón con mujeres ajenas.

Vuelve la pareja Howard/Blaikley con “I Can Fly”, cantada por Peter, el vocalista principal de los Herd, otro corte de pop psicodélico con arreglos notables, cambios de tempo y estilo, y un texto sobre liberación.

Se cierra este disco notable con “Understand Me” (Bown/Frampton), un corte rítmico con órgano que recuerda a lo que hacían The Zombies en el año 1965.
Intenta comprenderme, ponerte en mi lugar.
Lo parece, pero no es difícil.

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