• Por Antonio Méndez

Crítica

Con Scott McCaughey (líder de los Young Fresh Fellows) a la cabeza, este grupo cuenta entre sus volubles filas nada menos que con Peter Buck, Ken Stringfellow, Colin Meloy o Jeff Tweedy para configurar una música que reverencia a los Byrds y especialmente a los Beatles con piezas jangle-pop, power-pop, country-rock e incluso algun que otro corte punk.

El resultado de este disco homónimo (conocido también como “The Gun Album” por la pistola de la portada y las metáforas empleada en algunas letras) es una compacta colección de canciones de agradable voz popera, artesanal trabajo en la composición y en los arreglos, textos de valía revestidos de negrura sentimental que no pierden puntualmente el sentido del humor, y un provechoso sentido melódico que permite una escucha sosegada, fácil, en ocasiones placentera.

El disco se abre con “Rifle Called Goodbye”, un medio tiempo pop de claves melancólicas con base de piano. La obsesión de McCaughey con el grupo de Liverpool es clara a lo largo de todo el álbum y especialmente en esta apertura a lo “White Album” de los Fab Four, obra maestra entre obras maestras.

“Aw Shit Man” es una enérgica pieza punk-pop con narración quejosa en primera persona torno a crisis doméstico-familiares.

“Out There On The Maroon” es una animosa, embriagadora pieza que parece amalgamar con texto humorístico algún retazo jangle-pop otorgado por la guitarra de Peter Buck a Marc Bolan con los Beach Boys, Beatles, Searchers o los Monkees.

La rítmica y deliciosa, una de las cumbres del disco, “My Life As a Creep”, está claramente derivada de la época de la Invasión Británica con resonancias, además de los Beatles, de otro fenomenales grupos británicos de los 60 como Idle Race, los Honeybus, los primeros Move o The Herd, combos pop psicodélicos con melodías imbatibles y resueltas secciones rítmicas.

En “With a Gun”, en donde demuestra Scott su talento en la creación melódica, se incorporan los miembros de Wilco para retrotraerse a raíces byrdsianas y ofertarnos un pegadizo, dinámico tema country-pop con guitarra jangle a lo Roger McGuinn y un excelente bajo a lo Chris Hillman. Recuerda también a los primeros REM, no en vano Peter Buck es un discípulo confeso del hiperinfluyente McGuinn.

“Cemetery Row”, otro de los mejores momentos de este álbum, es una balada de piano cantada por Colin Meloy, el miembro de los Decemberists. Magnífica melodía con significativo alcance emocional, una slide guitar ornamentando las texturas y coros en armonías.

Con la vivaz guitarra de doce cuerdas “Twilight Distillery” es puro jangle-pop a lo Byrds sin olvidar a los hermanos Wilson, mientras que, no abandonando a los Byrds pero yéndonos al “Sweetheart Of The Rodeo” con la presencia de Gram Parsons, los Minus 5 recrean esta etapa con el country-rock y los sonidos de pedal steel de “Cigarettes, Coffee And Booze”.

La distorsión guitarrera llega con “Leftover Life To Kill”, con reflejos psicodélico-garajeros, dulces armonías vocales en contraste con sonidos noise y una potente batería, teclados lisérgico-arábigos y una aullante línea de guitarrera.

Los Wilco de Tweedy vuelven a aparecer en “Hotel Senator”, con un fenomenal estribillo y una aportación vocal a lo Beach Boys enriqueciendo una canción con sonidos electrónicos en la percusión.

La melancólica y suicida “Bought A Rope”, con pedal steel y una cautivadora y fosca atmósfera de ricas texturas de teclados y guitarras; “All Worn Out”, una sencilla y corta gema beatleiana de maravillosa melodía; y “Original Luke”, enérgica pieza de rock’n’roll agarajeado con guitarras crujientes, ponen punto y final a este notable disco.

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