• Por Javier Platas

the rolling stones let it bleedCrítica

El último trabajo de los Rolling Stones en los años 60, con un título que parodiaba el “Let it be” de los Beatles, fue este soberbio tratado rock con trazos country y blues que muestra tanto su faceta acústica como eléctrica.

Es un grandioso LP que supuso la última colaboración de Brian Jones con el grupo y el debut del guitarrista Mick Taylor, quien sólo participa en dos cortes del álbum pero ya deja la impronta de su habilidad en las seis cuerdas. Entre los colaboradores de lujo que ensanchan instrumentalmente el álbum se encuentra el “sexto Stone” Ian Stewart, el omnipresente Nicky Hopkins, Ry Cooder, Leon Russell, Al Kooper o, entre otros, Jack Nitszche. Personajes esenciales dentro de la historia del rock en una u otra vertiente.

La tarea de producción corre, al igual que ocurriera en “Beggars Banthe-rolling-stones-gimme-shelterquet”, a cargo de Jimmy Miller, quien dota de una mayor crudeza y desabrimiento el sonido del quinteto londinense acercándolo a pautas más rockeras que en su pretérita etapa con Andrew L. Oldham.

En un álbum tan redondo como éste resulta muy difícil destacar alguna canción por encima de otra, pero momentos indelebles como el clásico “Gimme Shelter”, pieza que cuenta con un extraordinario apoyo vocal de Merry Clayton, la adaptación del tema de Robert Johnson “Love in vain”, el rock punzante y enérgico de “Live with me”, el R&B de “Midnight Rambler” o la memorable balada “You can’t always get what you want”, con unos hechizantes coros arreglados por Nitszche, demuestran sobradamente la magnificencia de “Let it Bleed”.

La curiosa portada está diseñada por Robert Brownjohn.

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