• Por Antonio Méndez

sadies-colder-streams-discos-albumCrítica

Una lástima la muerte repentina de Dallas Good, fallecido poco antes de la edición de este álbum de los Sadies, una banda canadiense muy disfrutable con discos que deberían tener mayor resonancia, entre ellos este póstumo “Colder Streams”.

El disco se compone de once temas cortos con producción de Richard Reed Parry, el miembro de los Arcade Fire, quien transmite bien al sonido Sadies su habitual influencia 60s, ahondando más en el garaje y la psicodelia con alguna pieza country rock.

Se abre con “Stop And Start”.
Es una canción de mérito con potente y melódico sonido que podrían grabar en 1966 o 1967 los Count Five, Chocolate Watchband o Strawberry Alarm Clock.
Fuzz, armonías vocales y lírica gótica con maldiciones, hechizos, reinos caídos…




the-sadies-2022-album-review-criticaMás texto oscuro en “Message To Belial”, ahora con fondo demoníaco… Anton LaVey, Dantalion… busqué en los cielos y en el inframundo… Lucifer, ¿qué has hecho?
Es una gran canción con una intro con punteos limpios, fluidas guitarras y trazos jazz pop a lo Zombies que progresa en un gótico psicogarajero con base folk a lo Moby Grape/Byrds.

“More Alone”.
Guitarreo acústico, con twang que tanto debe al surf como al spaguetti western o al folk, interesante imaginería y expresión sobre dolor, soledad, muerte, en tempo lento.
Siempre buscando la exquisitez melódica 60s.



Uno de los mejores cortes del álbum, dentro de un fenomenal comienzo de LP, es “So Far For So Few”, mezcla acústica-eléctrica con influencias jangle pop (Turtles) y lisérgico-garajeras (Blues Magoos, Music Machine), mostrando su alto talento en melodía y arreglos.

Sus ascendencias country se muestran en la balada con banjo “All The Good”, corte con tono de desilusión vital… cansado de perdonar, todo lo bueno en mí está en el dolor.

Jon Spencer, líder de los Blues Explosion, colabora con la fuzz guitar en “No One’s Listening”, otra plausible canción con clara influencia psicodélico-garajera 60s.
Podrían grabarlo en 1966 los Count Five, los Shadows Of Knight.
Intenso sonido rock, juegos vocales, estupenda melodía.




El último tramo del álbum hace sonar cortes como:.

“You Should Be Worried”, un relleno psicofolk de menos de dos minutos.

“Better Yet”, buena canción, retoma la caña garajera en modo proto-punk que recuerda a los Love más agitados estilo “Seven And Seven Is”.

“Cut Up High And Dry”, mezcla curiosa entre country, psicodelia y góspel… por favor, Dios, déjame equivocarme esta vez.

“Ginger Moon”, efervescente, pegadiza pieza, de nuevo muy 60s en el trato melódico y vocal.

Termina el disco con “End Credits”, instrumental que copula a los Pink Floyd con Ennio Morricone y los Moody Blues.

Esperemos que no sea el último.