• Por Antonio Méndez

them van morrisonCrítica

Sin duda, y aunque parezca tópico expresarlo, una de las mejores voces blancas que jamás haya existido es la de Van Morrison, quien debutó en disco grande con este trabajo de los Them publicado en el año 1965.

El disco ofrece un sonido R&B muy similar al estilo de los primeros Rolling Stones, deudor también de ídolos del blues y R&B como Jimmy Reed, Howlin’ Wolf, Muddy Waters, John Lee Hooker o Bo Diddley.

them back cover albums contraportada discoEl resultado es una elegante mezcla de órganos, guitarras, armónicas, pianos y saxos con ritmos de raíz negra enaltecidos por la desgarrada garganta del irlandés, quien escribe temas tan populares como la memorable “Gloria”, producida por el mismísimo Dick Rowe, el jerifalte de la Decca. Otras canciones de cosecha propia, con co-producción de Bert Berns y Tommy Scott y arreglos de Arthur Greenslade, resultan magistrales, derrochando un feeling y una enorme clase.

No hay más que escuchar “Mystic Eyes”, vibrante corte garajero con ecos de Bo Diddley en el que Morrison depara un recital de cómo interpretar la armónica y Billy Harrison se luce espectacularmente con la guitarra, por no hablar del inquieto órgano de Pete Bardens.

Otras piezas excelentes son “If You and I Could Be As Two”, balada con base de piano y resonancias de Ray Charles; “You Just Can’t Win”, espléndido tema con una atmósfera sónica similar a la de “House of the Rising Sun” de los Animals; o la composición de su productor Bert Berns “Go On Home Baby”, movido R&B con Morrison metido en problemas amorosos con una virginal jovencita.

Las versiones, además, casi superan a las originales. “Just a Little Bit”, un clásico del blues obra de Rosco Gordon; “Don’t Look Back”, de John Lee Hooker; “Bright Lights, Big City”, de Jimmy Reed; o la inmortal “Route 66” de Bobby Troup, interpretada con el piano como instrumento primordial, son sensacionales ejemplos de cómo hay que abordar un tema ajeno y hacerlo propio.

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