• Por Antonio Méndez

Crítica

Escuchar a Tom Waits, especialmente tras su etapa en Asylum, es una experiencia diferente, singular, difícil… pero finalmente absorbente gracias a una mezcolanza infrecuente de estilos, que logra funcionar de manera seductora tras las suficientes escuchas que nos permitan disfrutar con sus voz tenebrosa de imploración etílica, poesía beatnik, imaginería bizarra de despliegue casi cinematográfico…

Para ayudar a Waits en la creación de este “Real Gone”, disco dominado por el blues y el jazz con resonancias funk, folk y ritmos latinos, encontramos a un buen puñado de estupendos instrumentistas, como los bajistas Larry Taylor, antiguo miembro de los Canned Heat, y Les Claypool, de Primus, y los guitarristas e intérpretes de banjo Marc Ribot, ex Lounge Lizards, y Harry Cody, antiguo componente de Shotgun Messiah. Como percusionista destaca la aparición del propio hijo de Tom, Casey Waits.

tom-waits-real-gone-foto-criticaEl álbum, co-escrito entre Tom y su esposa Kathleen Brennan, se inicia con “Top Of The Hill”, estruendosa pieza blues-funk con rasgos hip hop y disonancia que presenta áridas percusiones vocales que el propio Waits realizó encerrado en su cuarto de baño.

“Hoist That Rag” se asienta en el blues con ritmos latinos, “Sins Of My Father”, una hipnótica pieza de más de diez minutos con vocalidad a lo Louis Armstrong, crea estampas de marginado con ánimo de redención. Se trata de un blues-reggae mortuorio con trazos gospel y trazas del Ennio Morricone de “Hasta Que Llegó Su Hora”.

“Shake It” es un mambo garajero blues de sórdida atmósfera, “Don’t Go Into That Barn” mantiene un clima intrigante, misterioso, en base a su blues desaliñado de sugestivo clima que alcanza su auge con un excitado Waits en el estribillo.

“How’s Its Gonna End” mixtura el blues, el jazz y el sirtaki griego. “Metropolitan Glide”, de nuevo con percusión vocal, es un “funk cubista” (término acuñado por el propio Tom Waits) a lo James Brown, letárgico en su minimalismo. El elegante jazz de “Dead And Lovely” nos lleva hasta el cabaret en una historia de arribismo a través del sexo que parece una estampa de cine negro. De nuevo Waits vuelve a mostrar inclinación por Louis Armstrong, una de sus más claras influencias vocales.

“Circus” crea una historia recitada con extraña atmósfera circense, mientras que “Trampled Rose” encuentra la voz más humana de Waits, quien fuerza sus cuerdas vocales para conceder mayor intensidad emocional a esta hermosa balada, cuyo ritmo tranquilo continúa en “Green Grass”, tema de amor de áspera exhibición vocal y un tempo que recuerda de nuevo al Morricone de Sergio Leone.

“Baby Gonna Leave Me”, con desgarrada percusión vocal, resulta ser una cruda pieza blues, que rebota en estampas de “outsider”. “Clang Boom Steam” es un irónico y corto tema de carácter industrial que da paso a “Make It Rain”, blues de tempo sinuoso interpretado con rabia sobre una traición amorosa desembocada en soledad.

El álbum, antes de la pieza oculta, se cierra con “Day After Tomorrow”, sensible tema folk antibélico, con un soldado reflexionando sobre el sentido de la guerra y el recuerdo de un amor lejano.

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