• Por AlohaCriticón

Tony Hazzard fue un apreciable compositor británico que, al igual que otro talentoso escritor de canciones de la época, Graham Gouldman, pasó por los primeros años 60 componiendo delicias pop para que triunfaran con las mismas otros grupos de renombre. En el caso de Hazzard, algunos de los beneficiados fueron Manfred Mann, Herman’s Hermits, Yardbirds o los Tremeloes. A finales de década se lanzó como solista y volvió a grabar él mismo algunos de los temas interpretados con anterioridad por estos ilustres combos para debutar con este disfrutable LP en el año 1969.

A varios de ellos quizá le falte el dinamismo rítmico encontrado en previas ejecuciones, como en la fenomenal “Listen to me”, un tema escrito originalmente por Hazzard para los Hollies. Pero claro, la vivacidad en las voces y en la sección de los ritmos de los Hollies es difícil de igualar por cualquiera, aunque Hazzard no anda lejos en esta soberbia adaptación de su propio tema.

Los sencillos pero irresistibles estribillos pop, la límpida y competente instrumentación, con prolijidad en magistrales arreglos (trompetas, oboes, flautas…) y las delicadas canciones construidas en una época en la cual el pop era producto exquisito de alquimistas del buen gusto y del refinamiento, siempre en busca de la máxima belleza melódica, brillan a lo largo del álbum.

Las grandes joyas del LP, auténticas maravillas atemporales, son “The Sound of Candyman’s Trumpet”, sensacional remedo del sonido vocal californiano (The Mamas & The Papas, The Association…) que Tony Hazzard regaló a Cliff Richard y embelleció con arreglos barrocos y vientos cuasi medievales, y “Hello It’s me”, con una melodía pegadiza e imbatible (al igual que la anterior) y unas magníficas armonías psicodélicas en falsete. Este gran tema fue escrito por Hazzard para los Casuals.

Otra pieza importante es “Goodnight Sweet Josephine”, tema compuesto por Hazzard para los Yardbirds que se beneficia de la guitarra de Jimmy Page, quien participó en la grabación también de la versión del propio autor. El solo del órgano resulta fantástico.

Después nos encontramos con revisitaciones competentes de “Ha Ha Said the Clown” y “Fox on the run”, canciones que habían cantado con éxito los Manfred Mann, del “Hello World” de los Tremeloes, o del “You Won’t Be Leaving” de los Herman’s Hermits de Peter Noone. Temas de los que no hace falta tener muchos sesos y demasiada sensibilidad (aunque bueno, cafres hay para dar y tomar) para caer rendido o rendida ante sus dulces y perfectas melodías, ejemplarmente interpretadas, al estilo de Gouldman o Emitt Rhodes.

Posteriormente, tras este debut y en los 70, Hazzard continuó grabando discos pero en plan más cantautor soft-rock. El título de uno de sus temas, fuera de este LP, pone de manifiesto sus influencias melódicas: “Paul McCartney”.

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