• Por AlohaCriticón

yeah yeah yeahs fever to tell

“Fever To Tell” (2003), aparecido en Interscope y producido por Alan Moulder, fue el primer disco grande de los Yeah Yeah Yeahs. Es un álbum de incendiario y abrasivo sonido nutrido de simpleza básica garajera. Punk catártico con letras minimalistas que poco expresan más allá de la exposición sensorial de su narradora, ahora enfatizando su sexualidad, después manifestando su afectación emocional bajo un toldo ruidista y marcado por el desabrimiento, el desbarajuste sónico y la arrogancia.

El disco depara una amalgama entre new wave, garage-rock y proto-punk 60’s y punk 70’s. Hálito sexy empapando los temas con pretensiones art pop, voces chillonas y purgantes que también saben amortiguarse para dibujar un sentimiento, y un primario y minimalista sentido del rock’n’roll.

En “Rich” apreciamos la atractiva disposición sónica de la banda de cimiento art-punk, con especial significación para las seis cuerdas de Zinner, quien tanto construye una línea de guitarra new wave y matraquea los versos con acordes vigorosos y afilados como emplea correosos ritmos de ascendencia ramoniana. Karen O ejemplifica su deuda con las riott grrls con su pose vocal bravucona y excitada, recordando también a unas jóvenes Chrissie Hynde o Patti Smith.

“Date with the nigh” parece mixturar a unos distorsionados y punkies Southern Culture on the Skids con los Pixies, en una intensa pieza de hercúlea batería, sensual voz y arañantes guitarras, claves en su ruidista y minimalista sonido.

“Man”, corte que parece abordar una relación sadomasoquista, recuerda a los White Stripes en su cruce entre garage-rock y sentimiento blues, con ecos también de Jon Spencer e incluso fases a lo Led Zeppelin.

La frenética “Tick” muestra a una descocada y orgásmica Karen en un sandunguero y muy conseguido corte dance-punk.

“Black Tongue”, una estupenda y astrosa pieza blues-punk, vuelve a invocar a los Stripes o a la Jon Spencer Blues Explosion, también a los Cramps, otra vez con la sexualidad a flor de piel, cortesía de la ejecución vocal de su frontman.

Otros temas del disco son “Pin”, efectivo garage-punk con un iterativo staccato, “Cold Light”, con riff hard rockero y tempo que emula a Led Zeppelin o Black Sabbath, “No, no, no”, tema de mayor carga experimental que encuentra a Joy Division, Sonic Youth, Siouxshie & The Banshees y Television, “Maps”, corte de asunto romántico, en el que calman el tempo enérgico que domina el álbum, incidiendo más en el denso trabajo de atmósferas, incluso con ecos de Radiohead, para ayudar a crear un cálido y sugerente clima sentimental, alcanzando, dentro de una letra ultraminimalista, su apogeo en un estribillo perfectamente interpretado por Karen (a lo Chrissie Hynde) para la consecución de su efectividad emocional.

En esta última fase del álbum parecen acercarse más a sonidos de un cariz más new wave, atemperando las líricas y los sonidos instrumentales y vocales. El accesible noise-pop de “Y Control”, y “Modern Romance”, balada amorosa con machachón riff guitarrero que adeuda bastante su esencia a la Velvet Underground (con ínfulas de Bjork), cierra este notable Lp debut.

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