• Por Antonio Méndez

yeah-yeah-yeahs-fever-to-tell-album-reviewCrítica

“Fever To Tell” (2003), aparecido en Interscope y producido por Alan Moulder, fue el primer disco grande de los Yeah Yeah Yeahs, un álbum de incendiario y abrasivo sonido de simpleza básica garajera. Punk catártico con letras minimalistas que poco expresan más allá de la exhibición sensorial de su narradora, ahora enfatizando su sexualidad, después manifestando su afectación emocional bajo un fondo ruidista marcado por el desabrimiento, el desbarajuste sónico y la arrogancia.

El disco ofrece una amalgama de new wave, garage-rock y proto-punk 60’s y punk 70’s. El tono sexy marca los temas con pretensiones art pop, voces chillonas y purgantes que se amortiguan para dibujar un sentimiento, y un primario sentido del rock’n’roll.

En “Rich” apreciamos la atractiva oferta sónica de la banda de cimiento art-punk, con especial significación para las seis cuerdas de Zinner, quien tanto crea una línea de guitarra new wave y matraquea los versos con acordes vigorosos y afilados, como emplea intensos ritmos de ascendencia ramoniana. Karen O ejemplifica su deuda con las ‘riott grrls’ con su pose vocal bravucona, excitada, recordando también a unas jóvenes Chrissie Hynde o Patti Smith.

“Date With The Nigh” cruza a unos distorsionados y punkies Southern Culture on the Skids con los Pixies, en una pieza de potente batería, sensual voz y arañantes guitarras, claves en su ruidista y minimalista sonido.

“Man”, corte que parece centrarse en una relación sadomasoquista, recuerda a los White Stripes en su cruce entre garage-rock y sentimiento blues, con ecos también de Jon Spencer e incluso fases a lo Led Zeppelin.
La frenética “Tick” muestra a una descocada, orgásmica Karen, en un sandunguero corte dance-punk.

“Black Tongue”, una estupenda pieza blues-punk, vuelve a invocar a los Stripes o a la Jon Spencer Blues Explosion, también a los Cramps, otra vez con la sexualidad a flor de piel, cortesía de la ejecución vocal de su frontman.

Otros temas del disco son “Pin”, efectivo garage-punk con un iterativo staccato: “Cold Light”, con riff hard rockero y tempo que emula a Led Zeppelin o Black Sabbath; “No, No, No”, tema de mayor carga experimental que encuentra a Joy Division, Sonic Youth, Siouxshie & The Banshees y Television; “Maps”, corte romántico en el que calman el tempo enérgico que domina el álbum, incidiendo más en el denso trabajo de atmósferas, incluso con ecos de Radiohead, para ayudar a crear un cálido y sugerente clima sentimental, alcanzando, dentro de una letra ultraminimalista, su apogeo en un estribillo perfectamente interpretado por Karen (a lo Chrissie Hynde) para la consecución de su efectividad emocional.

En esta última fase del álbum se acercan a sonidos new wave, atemperando las líricas y los sonidos instrumentales y vocales. El accesible noise-pop de “Y Control”, y “Modern Romance”, balada amorosa con machachón riff guitarrero que adeuda bastante su esencia a la Velvet Underground (con ínfulas de Bjork), cierra este notable LP debut.

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