• Por AlohaCriticón

Dentro de la fauna sonora del rock en la España de finales de los 60 se hallaban olvidables émulos de los grupos más significativos de la Invasión Británica, con especial predilección por remedar las primeras composiciones de los Beatles, grupos y solistas propios de verbena estivalera, o proyectos sin consistencia más allá de algún acierto parcial.

Sin embargo, muchos otros nombres merecen una consideración por su elevado talento vocal, instrumental y compositivo, entre ellos los Módulos, grupo liderado por el gran cantante Pepe Robles.

Tanto se erigieron como pioneros de la música psicodélica y progresiva en la Península, con una escritura al estilo de conjuntos como Vanilla Fudge, The Nice, Procol Harum o Gentle Giant, como en prorrogadores de temas pop con melodías de gran calidad que plasman su pleitesía con los Beatles, su banda favorita, los Hollies o los grupos vocales californianos, y cortes abarrocados, bellamente arreglados y producidos que tanto recuerdan a las maravillas del pop barroco de Left Banke como a las composiciones clásicas de Johann Sebastian Bach.

Todo ello ejecutado de manera espléndida, no obstante eran excelentes instrumentistas, con significación para los omnipresentes teclados de Tomás Bohórquez y la guitarra de Robles, uno de los mejores vocalistas de la historia de la música rock en español que impregna a sus temas de desamor un cautivador tono triste y melancólico.

Los Módulos surgen en el Madrid del año 1969, cuando el cantante y guitarrista Pepe Robles, quien también se ocupab de tocar los bongos y de interpretar los instrumentos de viento, como la flauta o el oboe, fue requerido por el productor del sello Hispavox, Rafael Trabuchelli, impresionado por su talento cuando puntualmente formó parte de la banda Los Angeles, para liderar un nuevo conjunto musical.

En este proyecto el malagueño estaba acompañado por el bajista Emilio Bueno, el batería Juan Antonio García Reyzábal y el teclista Tomás Bohórquez, quien tanto interpretaba un moog como un mellotron, un órgano Hammond o un acordeón. Reyzábal además de las baquetas también tocaba el violín eléctrico.

En 1969 apareció su primer single, “Ya no me quieres”, un dulce tema pop con rasgos psicodélicos y ritmo estilo Hollies en el que ya se apreciaba su tacto melódico y su gusto por exquisitos arreglos.

Al año siguiente publicaron su tema más conocido, uno de los grandes clásicos del rock español, la fenomenal balada “Todo tiene su fin”, de enorme intensidad melodramática, con la inolvidable intro del órgano de iglesia, la voz apenada de Robles, una sección rítmica prominente y unos soberbios arreglos vocales e instrumentales.

Como cara b del tema previo incluyeron “Nada me importa”, otra canción de similares características, a excepción de su estribillo, conformando uno de los mejores singles del período en el mercado español.

Después del tercer single, “Tú ya no estás”, otra pieza psico-progresiva de gran valía con un Pepe Robles excepcional y una interacción instrumental comparable a cualquiera de las mejores bandas anglosajonas, apareció su primer Lp, “Realidad” (1970), sobresaliente álbum con sus dos primeros éxitos y cortes estupendos, como el homónimo, “Dulces palabras” o “Noche de amor”.

También aparecían en este disco dos curiosas versiones progresivas de dos conocidos temas de los Beatles, “Yesterday” y “Hello Goodbye”.

En 1971 sorprendieron de nuevo con su nuevo single, la maravilla pop “Solo tú”, rítmica pieza iniciada con una guitarra casi oriental que podría haberla compuesto el mismísimo Michael Brown para Left Banke. Una joya que define la sensibilidad y el lirismo de todo el conjunto, una sensibilidad innata que es la que suele marcar diferencias entre artistas.

Esta canción formó parte de su segundo álbum, “Variaciones” (1971), disco muy aprovechable marcado como siempre por su intensidad lírica con temas como “Adiós al ayer” o “Un nuevo día”, estupendo corte con deje jazzístico.

En el LP realizan una nueva versión, “Los sonidos del silencio” de Simon & Garfunkel. La pieza fue abordada de una manera totalmente original, llevándola al terreno progresivo con un genial Bohórquez en los teclados, por no hablar de la guitarra de Robles y la sección rítmica, siempre con personalidad, de Bueno y Reyzábal.

Tras este álbum apareció otra nueva gema en single, “No quiero pensar en ese amor”, hermosa pieza contenida en “Plenitud” (1972), disco magnífico que además de la imprescindible “No quiero pensar en ese amor” incluía canciones tan destacadas como la bellísima melodía “Piensa en mí”, pieza en tono triste y nostálgico acentuado por el empleo del violín, o “Algún día sabrás niña”, canción con gran sentido del ritmo y una parte de seis cuerdas que recuerda a la guitarra del “You never give me your money” de los Beatles.

Tras un recopilatorio los Módulos regresaron al estudio para grabar en 1974. El nuevo single, “Sólo palabras”, recoge pautas más comerciales, convirtiénse en un tema convencional, agradable, con bonita melodía, pero con un tratamiento menor a nivel instrumental y vocal.

La canción apareció en “Módulos 4” (1974), álbum más comercial y menos complejo que previas grabaciones del grupo. A pesar de ello contiene temas pop aprovechables como “Cerca de las cinco” o “Tú eres mi mundo”.

Después de “Módulos 4” el grupo participó en un proyecto de UNICEF con “Alguien en quien confiar”, canción con armonías a lo Crosby, Stills & Nash.

La banda parecía no encontrarse cómoda y sin rumbo definido en lo musical en este período, lo que terminó provocando su ruptura.

En 1979, y con diversos cambios en la formación, como la salida de Bueno y Reyzábal y la entrada del bateria “Chupi” y el bajista José Luis Campuzano, “Sherpa”, los Módulos grabaron en el sello Olympo su último disco, “Módulos” (1979), un LP muy poco conocido que es un estupendo muestrario de rock progresivo de calidad con temas como la estupenda “Otoño en cualquier lugar”.

En el disco se realiza un sentido homenaje a los Fab Four, en la más que apreciable “Beatles”, y recreaciones prog-rock de la figura de “Cristo”.

La poca repercusión del álbum supuso la ruptura definitiva de los Módulos hasta su resurgimiento en décadas posteriores pero en una factura muy alejada de sus primeros y recomendables trabajos que convirtieron a la banda madrileña en una de las mejores del panorama hispano de comienzos de los años 70.

Discos Comentados

Realidad (1970)

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