• Por AlohaCriticón

Mi marido, aunque es chiquito,
el mayor de otra mujer
le lleva, del pelo arriba,
dos dedos puestos en pie.

No dice “Esta boca es mía”,
sino al tiempo del comer;
sin saber de dónde viene,
todo le sabe muy bien.

Si por algunas visiones
se me enoja alguna vez,
échome yo con la carga,
métese en baraja él.

De mis hijos solamente
padre de gaznate es,
yo los paro, y él los traga
por suyos de tres en tres.

Si he menester el vestido,
su testa es el mercader;
pues deja que me le hagan,
sin hacer que me le den.

Si esto me mormura alguna
mozuela Matusalén,
juzgue mi tiempo presente
por el tiempo que ella fue;

y si a mi marido, algunos
maridísimos de bien,
yo sé que al sol han de hallarse
caracoles más de seis.

Ir a la biografía AlohaCriticón de Francisco de Quevedo