• Por AlohaCriticón

En los años 70 comenzaron a surgir producciones cinematográficas realizadas e intérpretadas casi en su exclusividad por gente de raza negra, en las cuales se describían muchas actitudes y ambientes pertenecientes al mundo del hampa, sexo y violencia dentro de las grandes urbes americanas. Estas temáticas estaban en muchas ocasiones impregnadas de un fuerte resentimiento hacia el racismo imperante en buena parte del territorio estadounidense. Nacía el Blaxpoitation.

Prostitutas y proxenetas, narcotraficantes o detectives chulescos se convirtieron en personajes principales de unos films en los que la estética setentera brillaba en todo su esplendor: camisas chillonas, pantalones pata de elefante, botas de plataforma, todo ello adornado por música funky, disco, jazz o soul.

El punto de arranque lo encontramos en la grabación de “Sweet Sweet’s Baadasssss Song” (1971), un film dirigido e interpretado por el también compositor Melvyn Van Peebles, que anteriormente había conseguido cierto renombre con la comedia “Watermelon Man” (1970).

En “Sweet…” hallamos los ingredientes fundamentales del movimiento: sexo, desenfreno y el antihéroe supermacho lleno de orgullo racial (Sweetback) desafiante con la cultura blanca.

La película sería un gran éxito entre la audiencia de raza negra, convirtiéndose en el primer título dentro del blaxpoitation.

El auténtico boom llegaría ese mismo año con una película de Gordon Parks producida nada más y nada menos que por la MGM, “Las noches rojas de Harlem” (1971) -“Shaft” en su versión original-, un thriller ya clásico con el detective John Shaft que convertiría en estrella a su protagonista, Richard Roundtree y que haría ganar un Oscar a la mejor canción a Isaac Hayes por “Theme from Shaft”. Su tremenda notoriedad haría que Roundtree pusiera su imagen en dos secuelas, “Shaft vuelve a Harlem” (1972) y “Shaft en África” (1973).

Con posterioridad, esa popularidad se vio afianzada por una serie de televisión.

Una importante característica, antes reseñada, vendría dada por las magníficas bandas sonoras compuestas para estas películas, en las cuales intervendrían buena parte de los personajes fundamentales de la música negra, desde Marvin Gaye a Solomon Burke, pasando por los Impressions, el citado Isaac Hayes, Bobby Womack, James Brown o los Four Tops.

Además de “Shaft”, otro de los títulos claves de la explosión del blaxploitation fue “Superfly” (1972), un film en el que de nuevo encontramos las constantes de drogas, mafia y sexo.

La película fue dirigida por el hijo de Parks, Gordon Parks Jr..

“Superfly” volvió a contar con una espléndida música, en esta ocasión obra del líder de los Impressions, Curtis Mayfield. El héroe era Ron O’Neal que interpretaría posteriormente el papel de Youngblood Priest en una secuela realizada al año siguiente, “Superfly T.N.T.” (1973). Mucho más tarde vendría la tercera, “The return of Superfly” (1990), pero ya sin la presencia de O´Neal.

Otro personaje afamado fue interpretado por Jim Brown, un antiguo deportista que consiguió renombre con la serie dedicada a “Slaughter” – “Operación Masacre” (1972), sobre un veterano boina verde con ansias de venganza.

Fred Williamson, otro antiguo practicante de fútbol americano, se convertiría asimismo en un clásico de este tipo de films, entre los que destacarían el western “La leyenda de Nigger Charlie “(1971) de Martin Godman o “El Padrino de Harlem” (1973), dirigida por Larry Cohen.

Como podemos combrobar, la preponderancia en el thriller no impediría que los asiduos del movimiento adaptaran a un reparto negro todo tipo de géneros, desde la comedia hasta el western, sin olvidar el terror ni la ciencia-ficción.

A pesar de que las películas blaxpoitation están impregnadas de un cierto machismo, muchas veces paródico, el subgénero también tuvo sus heroínas, y ciertamente exuberantes, como la sensual Pam Grier, estrella de otro de los films más célebres del subgénero, “Coffy” (1973), una película de Jack Hill en la cual Pam Grier interpretaba un papel de enfermera enfrentada a los narcotraficantes que llevan por la calle de la amargura a su familia. Pam, que se convertiría en la reina del blaxpoitation, sería la figura principal de títulos como “Scream, Blacula, Scream” (1973), una secuela de “Blacula” (1972), el primer Drácula negro de la historia, “Foxy Brown” (1974), también de Hill, “Friday Foster (1975) o “Bucktown” (1975) de Arthur Marks, películas en lo que el factor más destacado era la sensual presencia de su protagonista.

Otra figura femenina de raza negra en films blaxplotation sería la bella y pretérita modelo Tamara Dobson, que triunfó gracias a su protagonismo en “Cleopatra Jones” (1973) de Jack Starret, una película de acción que contaría naturalmente con la inevitable secuela, “Cleopatra Jones and the Casino of Gold” (1975).

Con el tiempo, las tramas de las muchísimas producciones blaxpoitation iban perdiendo fuerza debido a su natural reiteración y el movimiento fue desapareciendo con el fin de la década, derivado de la pérdida del favor de un público cansado de tanta redundancia y que añoraba las originales andanzas de Shaft o del Youngblood Priest.

El recorrido por lo más florido del blaxpoitation no puede finalizar sin aportar algunos importantes nombres reconocidos por todos los amantes del género: Antonio Fargas, Jim Kelly, Yaphet Kotto, Jeanne Bell, Bernie Casey, Roger E. Mosley o Rudy Ray Moore, protagonistas de un tipo de películas ineludibles por su significación en el decenio 70’s, que a pesar de su precario nivel artístico, muchos de sus títulos se han convertido en piezas de culto para los cinéfagos de todo el mundo.



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