En “La espada del inmortal”, serie creada en 1994, Manji, un ronin (samurai sin amo, personaje tradicional en los manga de samurais) prácticamente inmortal, decide, tras descubrir la injusticia cometida al asesinar a cien hombres inocentes, purgar los pecados cometidos.
Para ello, protege a Rin, una adolescente cuyo padre, maestro de la escuela de artes marciales Muten Ichiryu, y madre son salvajemente asesinados por los miembros de otra escuela escindida trágicamente, la Ittoryu.
Juntos, Manji y Rin, inician un viaje episódico, en el que se enfrentarán de uno en uno a los diferentes miembros de la Ittoryu. Cabe destacar, junto a la épica inherente a la historia, el debate moral que se plantean algunos personajes como Rin, quien al iniciar la venganza teme convertirse en aquello que más odia u otros espadachines que varían desde el claro psicópata hasta la asesina enjaulada en una vida que no le corresponde.
Gráficamente, la técnica utilizada, dibujos a lápiz sin entintar, enfatiza el dinamismo del dibujo con escenas puramente gloriosas en las que el movimiento y la crudeza campan a sus anchas. Asimismo, encontramos también, tal y como es característico en el cómic japonés, gags jocosos que alivian en ocasiones la truculencia de la trama.