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Pero no todo está perdido. El Consejo de animales tiene espías infiltrados: Maurizio di Mauro, un gato poco espabilao e indolente, con una insana tendencia a la sodología fantástica y Jacobo, un cuervo, cheli y chuleta, con cierta reticencia al compromiso.
Lo que podría ser una historia sin esperanza, dadas las escasas virtudes de los superhéroes, se convierte en una divertida y trepidante carrera contrareloj para salvar nuestro cosmos. A lo largo del periplo, tanto el gato como el cuervo, irán descubriendo sus miserias, en un análisis propio y recíproco, llegando a aceptarse a sí mismo y al otro como compañero de aventuras. |  |
Si bien esta obra no posee el lirismo conseguido en libros como Momo o el poderío de La historia interminable, está dotada de un gran sentido del ritmo y la historia engancha desde el primer momento.
Pese a cierto maniqueísmo inherente a todo cuento infantil, los personajes se retratan con maestría y quizá, inducen, gracias a la revelación de sus debilidades y posterior superación de las mismas, a la identificación del lector con ellos.
Asimismo, tanto el humor como la ambientación gótica como algún que otro genial toque surrealista, hacen de la novela un estupendo entretenimiento y quizá, para aquel que no conozca al autor, una espléndida manera de iniciarse en su obra.
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