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Sus textos, de tonalidad lastimera, irónica o sentimental, y detallada descripción, son un valioso documento de la época, además de una muestra exquisita de su talento literario, como el expuesto en "David Copperfield" (1849), la historia de un niño que sufrirá múltiples infortunios tras el fallecimiento de su padre y el nuevo matrimonio de su madre con Mr. Murdstone.
Se trata de una bildungsroman, con elementos autobiográficos del propio Dickens, narrada en primera persona por David Copperfield, quien rememora desde la madurez sus peripecias infantiles acontecidas a comienzos del siglo XIX, en una historia repleta de originales y diversos personajes, que exponen la habilidad y riqueza creativa de su autor para extremar con ingenio tipologías de la época, confrontadas en un maniqueísmo de intenciones moralistas.
Leamos un fragmento:
Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me reemplazará, lo dirán estas
páginas. Para empezar mi historia desde el principio, diré que nací (según me han dicho y
yo lo creo) un viernes a las doce en punto de la noche. Y, cosa curiosa, el reloj empezó a
sonar y yo a gritar simultáneamente.
Teniendo en cuenta el día y la hora de nacimiento, la enfermera y algunas comadronas
del barrio (que tenían puesto un interés vital en mí bastantes meses antes de que pudiéramos
conocernos personalmente) declararon: primero, que estaba predestinado a ser
desgraciado en esta vida, y segundo, que gozaría del privilegio de ver fantasmas y espíritus.
Según ellas, estos dones eran inevitablemente otorgados a todo niño (de un sexo o de
otro) que tuviera la desgracia de nacer en viernes y a medianoche.....................
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