El literato romántico José de Espronceda escribe con su natural talento este misterioso texto fantástico, aposentado en la emulsión de varias leyendas tradicionales. En el mismo se narra las peripecias de Félix de Montemar, un personaje, lleno de rebeldía y donjuanismo, que influirá en la construcción del Tenorio de Zorrilla.
Destaca por la intrigante y fantasmagórica atmósfera captada, además de por el dominio lírico para la aprehensión de sentimientos y emociones, en especial el significado romántico del amor y la muerte.