• Por AlohaCriticón


Dirección: Carlos Iglesias.
Intérpretes: Carlos Iglesias, Javier Gutiérrez, Nieve de Medina, Isabel Blanco.


Madrid, 1960. Martín (Carlos Iglesias) y Marcos (Javier Gutiérrez) son dos amigos que tras ser despedidos de la Pegaso deciden marchar a Suiza en busca de trabajo, ya que al parecer allí es más fácil encontrarlo. Decididos a ganar dinero para los suyos, pronto descubrirán que el pequeño país europeo no es como la España que han dejado.

“Un Franco, 14 pesetas” supone el debut en la dirección de Carlos Iglesias, un intérprete que se forjó una cierta popularidad hace años, merced a productos televisivos como “Esta noche cruzamos el Mississipi” o “Manos a la obra”. Para esta ocasión, ha decidido contar una historia de tintes autobiográficos sobre la inmigración española en centroeuropa en la década de los 60. Iglesias pasó algunos de los años de su niñez en Suiza, y por ello ha narrado las vicisitudes de las familias que se vieron obligadas al exilio para mejorar su calidad de vida.

Ante todo hay que destacar la humildad de la propuesta, que nunca trata de engañar y manipular a nadie. Si bien es cierto que en ocasiones pretende obtener la lágrima fácil del espectador, con una música de tono melifluo, la historia está contada con sencillez y los personajes se hacen cercanos, con lo cual se le perdonan en parte sus defectos.

Aunque el inicio del film no está muy conseguido, con una estética que remite muy mucho a la serie “Cuéntame”, la cosa mejora con la marcha a Suiza de sus protagonistas, donde se ven con una sonrisa las peripecias de nuestros antihéroes debido a las cosas nuevas que hallan en el país alpino.

También es digno de destacar el contraste entre los dos países, con un Madrid gris y apolillado y Suiza como un vergel idílico. Seguramente la cosano era para tanto en uno u otro caso, pero es la visión de su director.

Especialmente triste se antoja el regreso de la familia de Martín a su país natal, en el que se muestran las dificultades para readaptarse a la realidad española.

Entre lo más destacable de la película se halla la fotografía de Tote Trenas, que logra captar las tonalidades de los dos países, en ese contraste claridad-oscuridad ya reseñado. También es de recibo la interpretación de Carlos Iglesias y Javier Gutiérrez, más que correctos como los sufridos emigrantes. No se puede decir lo mismo de Nieve de Medina, que no convence en su papel de esposa que sigue a su marido en su peregrinar. Tampoco la música ayuda mucho, debido al continuo subrayado de las escenas dramáticas, que casi las convierte en dignas de un culebrón. Un uso menor de la misma habría ayudado bastante para mejorar el producto.

Así pues, nos hallamos ante un film más que aceptable, con alguna tendencia que otra a la sensiblería. Pese a todo, resulta digno de ver y con el que se pasará un buen rato. Es de agradecer que no caiga en el topicazo de que “en España, como en ningún lado”.

David García

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Javier Gutiérrez

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