En 1939, Michael Curtiz realizó, para la Warner, Dodge City. La película
trataba de como Errol Flynn "limpiaba" la ciudad del título.
Su personaje se presentaba en la pradera como una especie de Búfalo Bill
contratado por el ferrocarril. No había ninguna duda que desde el comienzo
era un héroe. Nada que ver con el tratamiento de los personajes en los
western posteriores, los llamados psicológicos. Y es que la película de
Curtiz pertenecía a una época que estaba finalizando. Recordemos que ese
mismo año se estrenó “La Diligencia”, de John Ford; la culpable de que el
western ya no volviera a ser el mismo. |  |
En efecto, en los años previos, las cintas del Oeste eran o productos de
serie B con héroes más o menos kitsch; o filmes que podrían incluirse dentro
del género de aventuras. Títulos como “Arizona”, de George Marshall, tuvieron
su importancia y fueron muy aclamados. A esas mismas producciones, con mayor
presupuesto, se les podía dar un empaque más épico. Así, “Unión Pacífico” de
Cecil B. De Mille narraba la lucha de dos compañías de ferrocarril para
hacerse con un territorio hostil.
En ese mismo sentido, en “Dodge City”,
Curtiz nos introduce ligeramente en el cambio que supuso para Estados Unidos
la aparición del tren en las tierras que quedaban por colonizar.
En el
arranque, la secuencia donde una diligencia y una locomotora compiten en una
carrera espontánea es una lección ejemplar de cómo el progreso es
inevitable; y da pie para iniciar la historia de la creación de una ciudad,
cuyo nombre proviene del Coronel Dodge, dirigente del propio ferrocarril.
 |
Hasta aquí todo lo analizable desde el punto de vista histórico. El resto
forma parte de un capítulo entrañable para todo cinéfilo. Me refiero a los
filmes que protagonizaron Errol Flynn y Olivia de Havilland en la década de
los treinta. Michael Curtiz fue uno de los directores que mejor aprovecharon
las virtudes de Errol Flynn como aventurero ideal. |
Su forma de rodar era
perfecta para este tipo de películas: su ritmo era endiablado en las escenas
de acción; su agilidad con la cámara sólo era superada con los movimientos
de grúa; y el acompañamiento de la música era el ideal -a cargo
del legendario Max Steiner-, sobre todo en las escenas rodadas en
exteriores, con el brillante Technicolor de la época.
Pero si el director era ejemplar, la pareja Flynn-De Havilland situó el
listón tan alto que ninguna posterior ha conseguido igualarla. Casi siempre
con la misma subtrama amorosa: Errol y Olivia se conocen, se pelean y se
reconcilian a lo largo del metraje.
En “Dodge City”, las escenas de los dos
cabalgando juntos reflejan lo bien que se compenetraban y lo bien que
funcionaba la pareja de cara a la taquilla. A pesar de ello, la actriz no le
dio importancia a aquellas películas, que consideraba menores. Prosiguió su
carrera, lejos de su colega, y llegó a ser una de las más prestigiosas
estrellas de Hollywood.
Cuando prácticamente se encontraba retirada se dio
cuenta de que aquellas cintas habían sido básicas en la historia del cine.
Quiso enmendar su error y pedir perdón a su compañero de aventuras; pero no
lo consiguió, Errol Flynn acababa de morir.
Fernando de Cea
Enlaces
Errol Flynn
Olivia de Havilland
Ann Sheridan