Una tímida e inteligente adolescente llamado Bella Swan vivirá una intensa historia de amor con Edward Cullen, un atractivo vampiro que reside en una lluviosa localidad llamada Forks.
La sempiterna vinculación entre romanticismo y vampirismo es la base de esta historia adolescente que incluso puede que atrape a algún maduro aficionado a los relatos de chupadores de sangre por su considerado tacto narrativo en el empleo de un tempo sosegado que elude la precipitación en la acción y centra su valía en el retrato emocional de su pareja de amantes, la maduración del joven y la extraña situación de sentirse atraído por un ser excepcional.
Es una fantasía-romántica que tanto toma de Bram Stoker como de Anne Rice, del cineasta John Hughes o de la teleserie Buffy la Cazavampiros, escrita sutil, inocente y dulcemente por una admiradora de Orson Scott Card, Daphne Du Maurier y Jane Austen, que tanto domina los diálogos como las descripciones, tanto dramáticas como humorísticas, del mundo que contextualiza social y geográficamente a la adolescente protagonista.
Tras esta novela Stephenie Meyer publicaría con los mismos protagonistas el libro “Luna Nueva”.