• Por AlohaCriticón

AMARCORD (1974)

Director: Federico Fellini.

Intérpretes: Armando Brancia, Puppela Maggio, Magali Noel, Luigi Rossi.

El maestro italiano Federico Fellini, que comenzara su andadura cinematográfica bajo el prisma del neorrealismo acompañando a otro genio transalpino, Roberto Rossellini, alcanza con este título una de las cumbres de su carrera como autor y uno de los mejores films que se hayan realizado en la historia del cine europeo.

Carente de trama lineal, esta gran película, tomando como pivote focal las andanzas de una familia de clase media en un entorno provinciano, es un maravilloso retablo episódico de recuerdos y ensoñaciones del propio director en Rimini, su ciudad natal, ubicando la acción del film en un pequeño pueblo en tiempos de la Italia fascista.

Estas evocaciones memorativas de Fellini están plasmadas en pantalla con una serie de imágenes de ecléctica gradación suprarreal, bufona o lírica, concretadas en una asociación lúcida entre sensibilidad artística y emocionalidad nostálgica, engrandecida por el mágico acompañamiento musical de Nino Rota.

Envueltos en este ensoñadora tonalidad, los sucesos y muestrario de los peculiares personajes que divagan por la villa se van sucediendo: la mujer-objeto, el ilustrado abogado, la estanquera de enormes pechos, la prostituta demente, los turistas árabes….cuyas peripecias desembocan en un costumbrismo de tamiz surrealista y humor esperpéntico.

El amor, el dolor, el sexo, las alegrías, los sueños o la cara apenada de la realidad son algunos de los puntos neurálgicos de esta imperecedera obra de remembranza autobiográfica.

La llegada de la primavera a un pueblo costero italiano iniciara un ciclo de

andanzas y extraordinarias vivencias para sus singulares habitantes. Obra en

parte autobiográfica del gran director trasalpino Federico Fellini.

Escrita por Federico Fellini junto a Tonino Guerra, se trata de una gran

obra coral de un director que recobra los ingredientes que lo habían llevado

a la cima del estrellato internacional y el buen visto tanto de la crítica

como del público.

Narrado en tono cómico-nostálgico, la obra recoge un puñado de historias de

los habitantes de un poblado italiano, el Rimini natal de Fellini, plagado

de esos personajes estrambóticos y fascinantes que tanto le obsesionan a su

director.

La infancia, el florecimiento de la sexualidad la amistad, los inaguantables

pero también jocosos días del colegio, la lasciva prostituta del pueblo, la

Italia fascista, y las luchas paterno-filiales son retratadas de forma

sincera y sin aspavientos, bajo el obvio manto felliniano de sutil

imaginería y ese singular sentido del humor, acompañado a su vez por una

inmensa y mágica partitura de Nino Rota.

A destacar, escenas de gran hilaridad como las travesuras de los colegiales;

Volpina y su hambre insaciable de sexo; la confesión de Titta y su amor

secreto por Gradisca, así mismo como la odisea que a este le causan los

grandes pechos de la vendedora de tabaco; El tío de Titta y su urgencia por

tener una mujer; y las constantes luchas verbales y físicas entre Aurelio y

Titta. También se encuentran pasajes de gran belleza visual y lirismo, como

la de la llegada del gran buque, surcando las aguas del pueblo bajo la

mirada atónita y festiva de sus habitantes; la llegada de las estaciones, y

la típica escena de clausura Felliniana, una “festa” con música, baile,

algarabía y amor por la dolce vita.

Pierluigi Puccini

Puntuación

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