• Por Antonio Méndez

Dirección: Catherine Hardwicke.
Intérpretes: Amanda Seyfried, Gary Oldman, Shiloh Fernandez, Max Irons.

Película inspirada por el cuento popularizado por Charles Perrault. Con guión de David Johnson (“La Huérfana”). Con producción de Leonardo DiCaprio.

Valerie (Amanda Seyfried), enamorada de Peter (Shiloh Fernandez), no quiere casarse con Henry (Max Irons), el adinerado hombre que sus padres desean como marido de su hija. Cuando están decidiendo fugarse juntos, Valerie y Peter descubren que la hermana mayor de Valerie ha sido asesinada por un hombre lobo que vive en un bosque cercano a su pueblo. Para intentar acabar con el hombre lobo los habitantes del lugar llaman al Padre Solomon (Gary Oldman), quien les informa que el hombre lobo adopta la forma humana y puede ser cualquiera de los vecinos del pueblo.

Catherine Hardwicke, la directora de “Crepúsculo”, adaptó el famoso cuento popularizado por Charles Perrault en esta versión de “Caperucita Roja” que cuenta con Leonardo DiCaprio en tareas de producción.

La película parece una variante de “Crepúsculo” cambiando los vampiros por el mito del hombre lobo y una pequeña ciudad en época contemporánea por un pueblo medieval aislado entre la nieve. La esencia de la trama es muy parecida, con un conflictivo triángulo amoroso post-adolescente sobre bases fantásticas.

Hardwicke mezcla la citada fantasía romántica con su raíz de cuento de iniciación sexual, una historia de licántropo con ecos menores de la Hammer, y un thriller con whodunit, es decir, la creación una intriga con varios sospechosos con la intención de que el espectador adivine quién es el responsable de los actos que amenazan el lugar.

Aunque existen aciertos en la creación de una atmósfera de misterio y amenaza, la combinación de sus elementos es muy mejorable. Al margen de su derivación, los diálogos resultan escasos y pobres, los personajes carecen de interés (en especial los vértices masculinos del triángulo romántico que menguan con su sosería en escenas compartidas los matices de fragilidad emocional e inocente aportados por Amanda Seyfried), la dirección artística alterna lo barato con lo funcional, y el CGI del lobo es horrendo, lo que arruina la recreación efectiva del terror generado por la criatura computerizada y el conjunto de la película.

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Amanda Seyfried
Gary Oldman
Virginia Madsen